El cigarrillo electrónico usa un mecanismo que calienta un líquido de nicotina y produce un vapor que llega a los pulmones. Aunque no ha sido comprobado por la ciencia, el atractivo de los cigarrillos electrónicos es que supuestamente no son perjudiciales para la salud.
De acuerdo con lo que publicó la BBC Mundo, como no contienen tacaco, están exentos, al menos por ahora, de las restricciones que se le han impuesto al cigarrillo en lugares públicos. Desde su aparición en el mercado estadounidense, en 2007, las ventas de cigarrillos electrónicos han crecido de 5 millones de dólares a 250 millones de dólares, según estimaciones del banco UBS.
Según el informe del medio británico no han sido objeto de mucha investigación científica como para demostrar si afectan la salud del mismo modo que el consumo de tabaco. Además se desconoce si puede funcionar como incentivo para dejar la nicotina.
La Organización Mundial de la Salud ha alertado que los cigarrillos electrónicos dan pie a significativas preguntas sobre la salud pública y la política de control y regulación del tabaco.
Así por ejemplo, un estudio de 2009 de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) encontró indicios de que los cigarrillos electrónicos tienen químicos tóxicos que podrían causar cáncer.
Entre los rasgos positivos que se enuncian sobre cigarrillos electrónicos aparece que "se venden en todo tipo de presentaciones - desde mentolados hasta con sabor de mojito o fresa -, algo que llevaría a los jóvenes fumadores, atraídos por esta particularidad, a fumar tabaco más adelante.
Los críticos del cigarrillo son escépticos de esta tecnología. Muchos dicen que no tienen sentido si lo que hacen es permitirle fumar a gente que de otra forma dejaría de fumar.
Leé el informe completo en BBC Mundo.