En todas las nuevas relaciones, sean o no por Internet, la gente presenta el mejor lado de sí misma, lo cual no quiere decir que efectivamente sean así todo el tiempo, en la vida diaria. Con demasiada frecuencia pensamos en el amor como aquellos sentimientos vertiginosos e intensos que se producen frente al deslumbramiento, pero si bien todo esto puede ser una experiencia fantástica, mucha de la intensidad de los sentimientos es simplemente inherente a la misma novedad.
De hecho, una vez que un amor de "ensueño" debe dar paso a todas las responsabilidades de la vida diaria, en una relación a largo plazo, surgen otros sentimientos o bien todo termina.
Veo en la consulta, muchas parejas en las cuales uno de sus integrantes, cuando no ambos, permanecen mucho tiempo en línea, con el fin de tener interacciones que les permitan un escape" de la realidad diaria. Una paciente me decía: "ese mundo virtual, ese mundo de fantasías que me proporciona Internet, me permite salir del mundo cotidiano, monótono y aburrido".
Una vez que se encuentra a alguien interesante en línea, ambos no sólo mostraran sus aspectos más interesantes sino que empiezan a compartir intimidades, esperanzas, temores, fantasías, lo cual los acerca aún más, y hace que sea cada vez mas apremiante la necesidad de una interacción real.
Cuando estos cambios no pasan inadvertidos por la respectiva pareja, que comienza a sospechar o a querer saber "que hace mi marido/mi mujer tantas horas seguidas en Internet", comienzan a sospechar cada día más y a sentirse amenazados. Entonces empiezan a revisar como "verdaderos detectives" la computadora del supuesto cónyuge infiel llegando muchas veces a sentirse devastados y traicionados. Ese otro virtual ha dejado de ser virtual (aun cuando no hayan existido encuentros reales), aunque también es cierto que a muchos les resulta irresistible encontrarse con el amigo/a virtual en persona, pues sienten que han conocido a sus "compañeros del alma", y que parecen haber sido hechos "el uno para el otro", por lo que valdría la pena arriesgar todo por ellos.
Muchas veces el desengaño sobreviene: la persona real es muy distinta a la virtual. Por ello, un comienzo de romance virtual, cuando existe una pareja real, podría servir como una señal de alerta para saber que se necesitan modificaciones en la propia pareja. Este debería ser el foco de atención, sabiendo que muchas veces, la pérdida que se experimenta cuando una relación virtual finaliza, es en realidad la pérdida de una fantasía, y no de algo real, a diferencia de una pareja de años.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
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E-mail: dresni@gmail.com
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Fuente: Minutouno.com