Un enojo extendido que no es exteriorizado por la persona puede degenerar en distintas enfermedad o potenciar los trastornos preexistentes en nuestro organismo. Ante esto, hay que trabajar en la prevención y, así, evitar la aparición de síntomas adversos.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que el estrés que se produce por una situación adversa es una respuesta normal y que el problema serie aparece con el disestrés. Aquí, una serie de mecanismos puede conducir a una enfermedad.
Entonces, lo más importante es detectar el momento justo donde comienza el disestrés. En principio, los cambios de conducta se hacen evidentes, lo que genera inconvenientes en el ámbito familiar y laboral.
En la disestrés se segregan sustancias, como las catecolaminas y el cortisol, que pueden llevar a distintas patologías, como enfermedades cardiovasculares, diabetes o de tiroides.
Fuente: Saludable.
Relajate... la "mala sangre" te puede enfermar
El enojo extendido en el tiempo que no es exteriorizado puede conducir a una enfermedad. Además, puede incrementarse el número de cigarrillos que consume un fumador y potenciarse los trastornos que ya padece la persona. ¿Cómo se puede detectar esta patología? Enterate en esta nota.