Se trata del tabaco, que silenciosamente, en principio, y estruendosamente, con los años, acaba con la vida de 40.000 argentinos por año y se las malogra a otros tantos, familiares, amigos, parientes y fumadores pasivos.
La importancia del problema del tabaquismo en las mujeres tiene varias razones. Por un lado, el incremento alarmante del consumo que ha llegado incluso a superar al de los varones en las franjas de edad más jóvenes. Por el otro, y como consecuencia del anterior, el aumento de la morbi-mortalidad relacionada con complicaciones como cardiopatía coronaria y cáncer del pulmón.
Mujer y tabaquismo
En algunos países, la muerte por cáncer de pulmón en las mujeres es ya más frecuente que por cáncer de mama, dado el fuerte aumento en el consumo de tabaco en los últimos años.
El cigarrillo aumenta fuertemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, pulmonares y diferentes tipos de cáncer (pulmón, laringe, lengua, labios), tanto en varones como en mujeres.
Consecuencias en fumadoras activas
• Aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de cuello de útero.
• Menstruaciones más irregulares, frecuentes y molestas.
• Posibilidades de tardar más de un año en quedarse embarazadas que las que no fuman.
• En el embarazo y parto. Todas las toxinas del cigarrillo, incluida la nicotina, atraviesan la placenta. Por lo tanto en la embarazada que fuma aumentan significativamente los riesgos durante la gestación y el parto (abortos y partos prematuros). Los hijos de madres fumadoras tienen la probabilidad de nacer con 250 gramos menos de peso y mayor riesgo de muerte súbita del lactante.
• Amamantando. Hay que tener en cuenta que fumar disminuye la producción de leche, inhibe el reflejo de expulsión y produce mayor irritabilidad en el niño y en la madre, con lactancias menos placenteras y más breves.
• Anticonceptivos. Las mujeres que fuman y usan anticonceptivos orales aumentan varias veces su riesgo de enfermedad coronaria (ataque cardíaco) y accidente cerebrovascular con respecto a las no fumadoras.
• Estética. La publicidad muestra mensajes dirigidos a la mujer asociando el consumo de cigarrillos con glamour, elegancia, independencia y juventud eterna. Nada más contradictorio. El tabaco, sin embargo, provoca cambios estéticos que van desde halitosis (mal aliento), modificación de coloración de los dedos de las manos y los dientes hasta incremento de las arrugas faciales. Por el consumo de cigarrillo, la piel suele presentar un aspecto deslucido, más apagado y una menor acción de los cosméticos en general.
Para reflexionar
Estudios demuestran algunas razones importantes por las que las mujeres se inician más en el tabaquismo o bien tienen más dificultades para dejar el cigarrillo.
• En general se asocia la conducta de fumar con estados de ánimo negativos (tristeza, ansiedad, soledad, incertidumbre).
• Los trastornos depresivos son más frecuentes en mujeres y las personas depresivas fuman más que no las no depresivas.
¿Quiere dejar de fumar?
Recuerde que el tabaquismo es una adicción. OSEP le ofrece un tratamiento integral con un equipo interdisciplinario con médico clínico, de familia, neumonólogo, nutricionista, psicóloga, psiquiatra y ejercicio físico bajo supervisión, que está dispuesto a acompañarlo en su proceso de abandono del tabaco. El abordaje es individual y/o grupal.
“El tratamiento no tiene coseguro, y en el caso de necesitar medicación, la Obra Social cubre el 40% y hasta el 70% del costo de la medicación si es atendido por los profesionales referentes del Programa”, declaró el Director General de OSEP; Marcelo Costa.
El Programa ofrece una charla mensual, dirigida a afiliados y no afiliados, para informar acerca del tratamiento, los beneficios de dejar de fumar y motivar el abandono del cigarrillo. Se realiza el último viernes de cada mes, en OSEP Central.
Para solicitar turno para la consulta de admisión, los interesados deben llamar al: 0810-333-1033, opción 2.