Hacia una sociedad sin violencia

No deja de sorprender que cada tanto veamos en los noticieros, en las tapas de los diarios o escuchar en los boletines informativos sobre alguna masacre, a veces realizada por jóvenes a veces no, en fin la gente queda atónita y el tema se instala en nuestras conversaciones cotidianas, la sociedad se conmueve y se asombra preguntándose cómo puede ser que ocurran estos violentos hechos en el momento menos esperado. Analicemos tres casos similares de distintos lugares del mundo, lo que implica formas de vida, sociedades y culturas diferentes pero que convergen en un mismo punto: la violencia.
CARMEN DE PATAGONES (Septiembre 2004)

Junior, de 15 años, extrajo una pistola Browning calibre 9 milímetros de su padre y disparó sin pausa sobre sus compañeros de 1er año B de la Escuela Media N° 2 Islas Malvinas de dicha ciudad  en el extremo sur bonaerense, a 1100 kilómetros de la Capital Federal. Junior, apodo por el que todos lo conocían, mató a tres alumnos y otros cinco resultaron heridos con diversa gravedad. Todos tenían la misma edad que el homicida.

Horas después de la masacre, el adolescente -inimputable por su edad- fue trasladado a Bahía Blanca, donde declaró ante la Justicia. Estaba lúcido, consciente de sus actos y confesó allí que en el último tiempo había tenido problemas con su padre, un suboficial de la Prefectura Naval

Versiones surgidas del grupo de chicos del curso sostienen que el atacante parece que había discutido con sus compañeros y dejó una leyenda en su banco "Si alguien le encontró sentido a la vida, por favor escríbalo aquí”. Dicen que era "Retraído", "tranquilo", "diferente", Lo cargaban, le decían que era rockero o hippie. Lo apodaban «Pantriste»". Entre sus compañeros casi no tenía amigos. Uno de los pocos que podía considerarse así era Dante Pena, el chico que ayudó a desarmarlo luego de los disparos. Con él comparte su devoción por la banda de Marilyn Manson y la música metálica.

Las adolescentes recordaron un antecedente en el que Junior tuvo una actitud fuera de lugar: "Fue rechazado por una chica y se sintió mal por eso. Estábamos en viaje de estudios, en Las Grutas, cuando la chica le dijo que no, se volvió loco y quería ir a tirarse al mar y durante un rato no lo pudimos encontrar, pero después apareció y no pasó nada".

MASACRE EN UNA ESCUELA DE RIO DE JANEIRO (Abril 2011)

Un hombre armado abrió fuego en una escuela primaria de Río de Janeiro y ejecutó a por lo menos 12 menores de edad, al alinearlos contra una pared y dispararles en la cabeza a quemarropa mientras gritaba: "¡Los voy a matar a todos!"

Se trata del peor tiroteo en una escuela en Brasil, y habría sido peor si un policía no le hubiera disparado en las piernas al agresor. El agente dijo que el hombre luego cayó por unas escaleras y se pegó un tiro en la cabeza. Entre los muertos había 10 niñas y dos niños, además del tirador, de acuerdo con el departamento de Defensa Civil del estado de Río. La mayoría de los muertos tenían entre 12 y 15 años de edad. Uno de los niños murió en un hospital cerca de 12 horas después del incidente.
El atacante fue identificado como Wellington Oliveira, de 23 años, un ex estudiante de una escuela situada en un barrio de clase trabajadora en el oeste de Río. No se conoce el motivo, pero las autoridades informaron que el atacante dejó una carta mayoritariamente incoherente en el lugar de los hechos, en la que indicaba que quería suicidarse.

En la carta también explicaba en detalle cómo quería que se cuidara su cadáver: bañado y envuelto en una sábana blanca que dejó en una bolsa en la primera habitación donde dijo que iba a empezar a disparar. La carta también afirma que Oliveira no debe ser tocado por nadie "impuro" a menos que use guantes, y  también afirmaba que el atacante estaba infectado con el virus del sida.

Una hermana adoptiva del homicida admitió que el joven solía hablar de “cosas de musulmanes” y aseguró que era “muy reservado”, al punto de vivir solo y de salir poco de su casa, en donde permanecía todo el tiempo frente a un ordenador. Era huérfano de padres adoptivos y sin antecedentes criminales

MASACRE EN UN CENTRO COMERCIAL DE HOLANDA (Abril 2011)

Tristan van der Vlis, de 24 años, abrió fuego con una ametralladora en el supermercado de un centro comercial lleno de gente en Alphen aan den Rijn, en el oeste de Holanda, y mató a seis personas antes de suicidarse utilizando una segunda arma. “Se movía sin prisa, matando a sangre fría”, aseguró la mujer que estaba dentro del centro comercial cuando comenzaron los disparos. Van der Vlis, el asesino, era miembro de un club de tiro y tenía tres armas a su nombre, aunque no se sabe si usó alguna de ellas en este ataque.

Frente a estos acontecimientos y tratando de entender el por qué de estos hechos, puedo decir desde mi personal opinión que son varios los factores que inciden en las vidas de estos adolescentes para que lleguen a tomar semejante decisión, la primera institución que tiene responsabilidad en estos casos es la Familia, porque la educación empieza por casa, necesitamos de una sociedad con padres responsables que estén al tanto de los problemas que atañen a sus hijos, que les brinden contención, apoyo y que tengan el habito de escucharlos.

En segundo lugar pondría a la religión, como un factor que incide a la hora del actuar de los individuos, tal es el caso que el auto de la masacre en Brasil presentaba cierto fanatismo religioso, la manera en que la religión afecta en el actuar de los sujetos en las diferentes culturas es a veces determinante.

El factor en el cual voy a hacer más hincapié es en el comportamiento que tenemos nosotros como sociedad hacia nuestros pares. Creo que esto es digno de analizar porque debido a situaciones que les generamos a los otros como la discriminación, la exclusión, la violencia verbal o la tortura psicológica desembocan en actitudes violentas y terminales como las antes nombradas masacres.

Cuando un niño es rechazado por sus compañeros, se siente intimidado, maltratado, violentado. Su autoestima se resiente, tiene dificultades de concentración, se torna inseguro y tiene temor de ir a la escuela. O bien cuando por su vulnerabilidad psicológica llega al extremo reacciona con un impulso violento incontenible. También hay que prestar atención a los espectadores pasivos de la violencia escolar, que pueden sentir inseguridad e identificarse o bien culpabilizar a la víctima.

Por otro lado cabe mencionar que deberían existir políticas de estado en los establecimientos educativos, el gobierno debería trabajar con psicopedagogos monitoreando a cada estudiante que se encuentre en una situación riesgosa o presente anomalías de algún tipo, dándole contención y estando alertas para poder  evitar estos casos.

La violencia escolar no se genera solamente en la escuela, sino que ésta la recibe del ambiente social y familiar y degenera en agresiones hacia los docentes y los alumnos. La causa de la violencia está vinculada con las familias alteradas, los barrios carecientes o desorganizados, con adolescentes involucrados con las drogas y el alcohol, entre otros motivos. Son las violencias verbales y físicas, las amenazas e intimidaciones a alumnos o educadores, la indisciplina, las degradaciones de bienes escolares, etcétera, las que confieren un clima de inseguridad a la vida escolar. Se deben diagnosticar las situaciones socioeconómicas, familiares y personales "generadoras de pre violencia". Si la situación no se controla a tiempo, pueden transferir ese modelo de comportamiento a otros ámbitos y a otras relaciones sociales.

La seguridad en las escuelas es un tema que debe interesar, y responsabilizar a todos los que están relacionados con la educación, los actores políticos, maestros, alumnos, padres, consejeros escolares, pedagogos, psicólogos, psiquiatras infanto-juveniles, las colectividades locales y otras organizaciones públicas o privadas de la sociedad.

Por último quisiera mencionar el efecto e impacto que producen los medios de comunicación en la población pero sobre todo en los adolescentes, ya que a los jóvenes les importa ser noticia, salir en la tele, ser trascendentes, famosos, sentimientos fomentados por el sensacionalismo de los medios que generan al pasar los casos las 24 hs y a veces hasta exaltando la violencia. Acá a modo de opinión personal puedo citar el efecto “domino” tomando el caso de la masacre en el centro comercial de Holanda ocurrido a solo días de que los medios de comunicación reflejaran la tragedia realizada en manos de un ex estudiante de 23 años en una escuela de Brasil.

Como sociedad creo que nos queda reflexionar sobre cada uno de estos factores, pero sobretodo autoevaluarnos  como sociedad, para así mejorar en el comportamiento que tenemos nosotros hacia nuestros pares, porque la educación y los valores empiezan por casa.

 

* Mariana Sánchez es estudiante de periodismo de la Universidad Maza.