Un desmedido afán de poder

En el folklore peronista abundan las consignas históricas, los lugares entrañables, los nombres emblemáticos, los cantos obligados y hasta un lenguaje inconfundible. El movimiento tiene su santoral y su liturgia, al mismo tiempo que un discurso canónico y dos figuras convertidas, con el paso del tiempo, en mitos populares: Perón y Evita.

Es tal el peso de este folklore nativo que ello explica por qué resulta un esfuerzo baldío tratar de entenderlo con base en presupuestos de carácter ideológico. Al peronismo es menester abordarlo desde la sociología y no desde la ideología.

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