Del clima festivo, del festejar las excelentes ventas de 2010, de resaltar ante las casas matrices las bondades de Argentina -en cuanto a venta de autos- y de ilusionarse con un 2011 plagado de nuevos modelos, a la decepción absoluta.
Un solo anuncio del Gobierno, casi inesperado, sirvió para pasar de la euforia al malhumor total.Este panorama es el que enfrentan hoy las marcas importadas, que ahora sienten, repentinamente, que viven una pesadilla, al estar obligadas a someterse a un impracticable "1 a 1".
En buen romance, el Gobierno las obliga a presentar una declaración jurada a través de la cual deben comprometerse a compensar los dólares que utilizan para ingresar vehículos, ya sea exportando por el mismo valor o bien realizando un aporte de capital. O, en su defecto, una combinación de ambas alternativas.
Algo casi imposible de llevar a la práctica para firmas como BMW, que no tienen a nivel local su negocio pensado para vender al mundo. Y que difícilmente puedan convencer a los máximos directivos de Alemania a dejar inmovilizado dinero en el país, o bien a que realicen inversiones (básicamente en concesionarias) cuando justamente sus autos encuentran un freno en el ingreso y no pueden abastecer una red más amplia.
Así las cosas, la importación de autos de alta cilindrada está en terapia intensiva. Y las trabas dispuestas por el Gobierno han puesto directamente en jaque a muchas compañías que, únicamente, tienen productos con motores de esa categoría.
En medio de la confusión, desde los puntos de venta tratan de convencer a los clientes a que opten por algún vehículo que no ha sido alcanzado por el "corralito oficial". Sin embargo, en unidades de alta gama los compradores son demasiado exquisitos y son renuentes a cambiar de parecer.
"Un cliente vino en busca de una Audi Q5 (3.2 L V6 FSI quattro). Actualmente no está en stock. Tampoco sabemos cuándo va a entrar. Se fue casi enojado. No pudimos convencerlo para que se lleve otro modelo", comentó con bronca uno de los vendedores de un reconocido punto de venta de la marca de los anillos.
Estos dichos, lejos de mostrar un caso aislado, describen lo que está sucediendo en la gran mayoría de las agencias Audi, BMW, Mercedes Benz, Hyundai, Chrysler, Volvo, Kia, entre tantas otras, donde reconocen que directamente muchas de ellas están devolviendo las señas.