Discriminación descontrolada

La inmigración limítrofe se mantuvo, mientras que en los últimos años llegó más gente proveniente de Europa y Estados Unidos. Las noticias de las “tomas” y las declaraciones políticas caldearon xenofobia e hicieron resurgir un absurdo orgullo.

La remera que trae Milad nació de un stencil global. En el centro está Paddington –el osito peruano hallado en la estación de tren londinense, icono de la literatura infantil inglesa– con la leyenda: “La inmigración no es un crimen”. La consiguió en un viaje a Colombia y la ofrece para la sesión de fotos. Finalmente quedará a un costado cerca de su dueño, un alemán acompañado de dos españoles, un italiano, un boliviano y un uruguayo.

Se sientan en ronda bajo la mirada atenta de otro nómada como Luca Prodan. La foto del cantante de Sumo, a lo alto de una de las paredes de la residencia para estudiantes extranjeros, no parece haber sido colgada ahí por azar. Ellos tampoco están acá por casualidad. Cada uno tiene sus motivos.

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