El software libre tiene la palabra

Cuando OpenOffice.Org corría el riesgo de dejar de ser software libre, sus desarrolladores armaron un proyecto paralelo llamado LibreOffice. El software de “oficina” es usado por cien millones de personas.

Había una vez un software que se llamaba OpenOffice.Org, que surgió a comienzos de este siglo para disputarle terreno al todopoderoso Microsoft Office (Word, Excel, PowerPoint). La idea de sus fundadores era desarrollar un programa para “oficina” que fuera libre: es decir, que no hubiese necesidad de pagar licencias para usarlo y que su código pudiese ser estudiado sin permiso de una empresa, que estuviese hecho por una comunidad de desarrolladores y que pudiera combatir a Microsoft, el “estándar” de los procesadores de texto. Durante varios años, OpenOffice.Org creció hasta convertirse en una alternativa segura, sin virus conocidos y con un formato de archivo cuya propiedad no pertenecía a una sola empresa, como es el caso de los “.doc”, que pertenece a Microsoft Corporation.

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