Con la seguridad con la que acompaña sus intervenciones en la Cámara Baja, el diputado Ricardo Puga (PIM) declaró ante el tribunal que conduce el primer juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza. A lo largo de su testimonio, el testigo relató su cautiverio en los centros de detención clandestinos Papagayos y D2 y su posterior traslado al penal de Boulogne Sur Mer.
Puga fue aprehendido el 13 de enero de 1976, en medio de circunstancias que hacían prever la incursión de las fuerzas militares en la cúpula del Estado, lo que se efectivizó un par de meses después. Integrante del Partido Auténtico, el actual legislador fue uno de los que acusó al brigadier Santuchone de poner una bomba en la casa del ex gobernador Alberto Martínez Baca, lo que finalmente le costó la libertad.
"Me interceptó una persona que dijo ser de investigaciones. Me pidió el documento y me llevó hacia una rural Fiat 125. Ahí aparecieron tres hombres con pelucas y me metieron en el asiento de atrás". Inmediatamente, el testigo recordó una comunicación radial que tuvo uno de sus captores: "Ya tenemos el paquete".
Paso siguiente, Puga recordó que fue llevado a un descampado del barrio Unimev, donde lo obligaron a descender del vehículo y, tras encapucharlo y esposarlo, lo introdujeron en el baúl de un Ford Falcon. "Como mis manos fueron sujetadas por delante de mí, pude bajarme la venda, pero cuando se dieron cuenta me partieron los dientes de un culatazo", añadió.
Varios testigos mencionaron al "porteño" como quien dirigía las torturas.
"Tomaban mate mientras yo me orinaba por la picana"
A las pocas horas de su estadía en Papagayos (Puga reconoció el predio años después), el testigo fue víctima de la primera sesión de tortura con picana. "Me llevaron a una habitación y un rato después empezaron a aplicarme la picana", señaló, antes de conmoverse por un triste recuerdo: "Tomaban mate mientras yo me orinaba".
En las tres torturas que relató, Puga reconoció que estuvieron dirigidas por un personaje macabro, sindicado por una gran cantidad de testigos: el "porteño". "Por la forma de hablar y de dirigirse al resto, para mí se trató de un militar", analizó. Además, también reconocería la misma voz en su posterior confinamiento en el D2. "Era la misma persona, estoy seguro", agregó.
¿Quién mató a Cuello?
El actual miembro de la Cámara de Diputados enfatizó que ésta fue la pregunta con la que el "porteño" inició todos sus interrogatorios. "Incluso en el D2, a aquellos que llegaban les preguntaban quién mató a Cuello (agente de la Policía de Mendoza asesinado en los meses previos y en el que las fuerzas represivas encontraron un argumento para las posteriores aprehensiones y torturas).
Puga ingresó al D2 tras permanecer "5 ó 6" días en Papagayos. Una vez en el edificio del centro de operaciones policial, no fue sometido a la picana, aunque sí fue golpeado salvajemente. "Una vez me encerraron en el baño y me pegaron. Ahí también escuché al porteño", remarcó el testigo.
Finalmente, fue trasladado al penal de Boulogne Sur Mer. Sobre su estadía allí, Puga relató golpizas y reconoció que el ex comisario Naman García "dio vía libre a la represión". A fines de 1976, Puga fue puesto en libertad.
Piña, González Macías y Cortés escucharon atentamente a Puga.
"Hay muchísimos dirigentes políticos que estuvieron vinculados con la dictadura...
... pero no voy a mencionarlos". Así respondió Puga a la pregunta del abogado querellante Pablo Salinas: "¿Más allá de Naman García, reconoce a algún dirigente político que haya estado relacionado con el aparato represivo?". Sin embargo, el testigo sí mencionó al ex concejal de Las Heras, Roberto Lucas. "Me enteré que participó de un operativo como miembro de la CNU (Concertación Nacional Universitaria)", declaró previamente.
Sobre la participación del ex subsecretario de Seguridad de Jaque, Carlos Rico, el diputado afirmó que durante una investigación que llevó a cabo desde la Legislatura, corroboró que "Rico pidió beneficios en base a las prestaciones que había hecho en la lucha subversiva de Mendoza". Puga también manifestó que varios de los funcionarios que designó en su momento el ex ministro Carlos Aguinaga "hicieron los cursos de lucha antisubversiva".
La generación del chocolate
En una de las requisas que los penitenciarios realizaron en Boulogne Sur Mer, uno de los efectivos encontró un libro que Puga leía por esos días. Al ver el nombre de la obra, ordenó a un subordinado: "Devolvéselo, esto es de la generación del chocolate". Se trataba de "Cacao", de Jorge Amado, una obra brasileña revolucionaria que denuncia cómo vivían los trabajadores en las plantaciones.