El 10 de enero de 1961, hoy hace justo medio siglo, moría casi secretamente en un hospital neoyorquino Samuel Dashiell Hammett, autor de El halcón maltés y de un puñado de novelas y relatos que en su momento, finales del primer tercio del siglo pasado, cambiaron la narrativa criminal para bien y para siempre.
Más allá del hoy consolidado mito progre que rodea al autor y a algunos de sus afortunados personajes –Sam Spade pasado por Bogart, sobre todo–, la obra narrativa pura y dura de Hammett trasciende largamente el género que eligió para revolucionar desde adentro en lo formal, y desde los bordes, en su modo de circulación. Quiero decir: es más que el fundador de la escuela hard boiled y de la llamada, por los franceses, novela negra.
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