En la misa de Nochebuena, el Papa manifestó su angustia por la persecución que sufren los cristianos. Me recordó el mensaje Mit brennender Sorge (´Con ardiente inquietud') que Pío XI produjo ante el ascenso del nazismo. Pero así como el texto de Pío XI fue leído en voz baja por miedo a la represión, el de Benedicto XVI no ha producido aún el cimbronazo que corresponde. Horas después, el cimbronazo estalló en Bagdad, donde explotaron numerosas bombas en viviendas de cristianos. La respuesta fue clara: esos asesinos no se amilanan ante simples discursos. El resultado fue un incremento del éxodo de familias cristianas hacia el Norte, donde la población kurda no es tan fanática en materia de religión, como, desgraciadamente, los sunnitas y chiitas.
El cristianismo, objeto de persecución
Marcos Aguinis escribe sobre las tensiones que genera el cristianismo en el mundo y la respuesta que ello acarrea.