La Facultad de Filosofía, se construyó hace muchos años, en ella trabajaba como albañil un tal González, cuando terminó la construcción pasó a llamarse Gonzalito, desde entonces vive dentro del corazón de la facultad, donde voy todos los sábados desde hace casi 10 años a aprender otros idiomas, porque me gusta la música y porque simplemente no sé qué hacer los sábados...
Gonzalito encontró un hogar, es casi el gerente, morocho, de bigote entrecano, ceño fruncido, siempre con sacos de lana gris y camisas leñadoras, con el último botón, el del cuello abotonado, guarda en él toda la ternura, la omnipresencia y la sapiencia de un hombre simple, sencillo que conoce todos los rincones de la Facu. Hace 15 días encontramos un túnel con mi profe de francés, por ese túnel se llega a otros sitios, un laberinto borgeano que conduce por debajo de la tierra a sitios impensados, o al menos es lo que yo quiero pensar, si vos querés te lleva al Hades... o al infierno del Dante, teniendo en cuenta el entorno y lo que las paredes han escuchado todos estos años...
Gonzalito se fue a vivir allí con sus dos perros, el Sultán y el Boby, únicos acompañantes de González en el mágico edificio..
En 1988 el gran maestro Alberto Musso que murió hace un par de años, pintó un gran mural, de 5 por 2 y chirolas, hace un año el mural debió restaurarse, por una supuesta contaminación con hongos, la obra fue mudada para verse a la entrada de la Facu.
Musso fue un multipremiado artista, medalla de oro de la cámara de Diputados, titular de la Cátedra heredada del histórico Ducmelic en la Escuela de Artes.
La obra de Musso se llama Vocación Aédica.
Pero todo tiene un lado oscuro, la Luna lo tiene, no sé si Le Privé lo tiene, vayaunoasaber, el lado oscuro de la historia de hoy es simple, tantas veces estuve por contarla que ahora no me parece ni siquiera anecdótico, pero si en algún momento a mí me deslumbró, espero que a uds. les ocurra lo mismo.
¿La verdad? ¿La posta posta? Bueno resulta que encerrados con Gonzalito en semejante edificio el Boby y el Sultán habían elegido el mural de Musso para levantar la pata y mear en la magnífica obra...