La Academia Internacional de Ciencias del Ambiente de Venecia (IAES, según sus siglas en inglés) busca establecer una Corte Penal Internacional del Medio Ambiente que penalice a los responsables de desastres ambientales.
"Desde el punto de vista jurídico, las consecuencias de esos daños podrían ser juzgadas como crímenes contra la humanidad. Una Corte Penal Internacional del Medio Ambiente velaría por la protección de una naturaleza transfronteriza y protegería los derechos de las personas, que son ciudadanos del ecosistema Tierra", afirma Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz y presidente de IAES.
De acuerdo con Pérez Esquivel, hoy esa impunidad ampara a petroleras y empresas contaminantes dedicadas a la gran minería y a los agronegocios, las que provocan, entre otras cosas, desmontes de bosques naturales. "Estas actividades generan graves impactos en la salud de las poblaciones locales, por la contaminación del agua, el aire y los suelos. Muchas empresas que contaminan actúan con el consentimiento de los Estados; por este motivo, los gobiernos de turno también son responsables de esos delitos", subraya. Y agrega: "No habría tantos crímenes ambientales si no fuera por el alto nivel de corrupción existente".
Para revertir esa situación, la IAES lanzó, a mediados de 2009, una campaña internacional destinada a establecer la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente, y está desplegando diversas iniciativas para involucrar a la comunidad internacional, gobiernos, instituciones sociales, culturales, científicas, religiosas y políticas, entre otras, y a los ciudadanos en general, a fin de que asuman el compromiso en defensa del ambiente y de la vida. Lo principal de esta iniciativa es la implementación de políticas ambientales a nivel mundial que hagan hincapié en la prevención de esos desastres contra la naturaleza. "Se trata de actuar antes, no de esperar a que suceda un daño para luego juzgarlo", enfatiza Pérez Esquivel.