Muertes de figuras argentinas que consternaron al país

Eva Perón, Juan Perón, Raúl Alfonsín y René Favaloro son algunos de los ejemplos de impactantes fallecimientos que movilizaron de manera inusitada a la sociedad argentina.

Lisandro de la Torre
Con el correr de los años, la figura del doctor Lisandro de la Torre parece agigantarse. Aquel santafecino, nacido en Rosario un 6 de diciembre de 1868, fundador, primero de la Unión Cívica de la Juventud, con la que desplegó el movimiento popular de cuyos resultados fue la Revolución de 1890, y después del Partido Demócrata Progresista (PDP) en 1914, brilló en la época como el opositor de estilo propio, crítico basados en conocimientos, decisión y valentía.
Fue periodista ("El Argentino", fundador de "La República"), escritor ("El presupuesto de un gobierno sin programa", "Poderes de las convenciones constituyentes", "La cuestión social"); productor agropecuario en la zona de Barrancas (Santa Fe), y en su vida legislativa, diputado y senador nacional. En 1930, al producirse la revolución del 6 de septiembre, declinó un ofrecimiento de su amigo el general Uriburu. Por la alianza demoprogresista-socialista fue candidato a presidente en 1931, acompañado en la fórmula por Nicolás Repetto. En el colegio electoral lo derrotó Agustín P. Justo. Allí mismo, la Legislatura santafecina lo proclamó senador, porque en la provincia había triunfado el PDP. Renunció a su banca el 6 de enero de 1937. Dos años después, se suicidó.



Hipólito Irigoyen
El 3 de julio de 1933 moría el derrocado presidente radical. Tres años antes, los cadetes del Ejército al mando del general José Felix Uriburu lo habían despojado del poder y confinado a la Isla Martín García. Sus exequias fueron una de las manifestaciones espontáneas más masivas y sorpresivas de la historia argentina.
Cuando Yrigoyen murió, ya en el llano tras sus dos presidencias, sus restos fueron acompañados hasta el cementerio de la Recoleta por miles de personas, que se volcaron a las calles en una movilización espontánea y sorpresiva, llamativa para los tiempos que corrían.



Eva Perón
Abanderada de los humildes y los desprotegidos, es sin duda la figura femenina más importante de la historia política argentina. El 4 de junio Perón asumió por segunda vez la presidencia. En la noche del 26 de julio murió. Luego del aviso por cadena nacional, un gran silencio comenzó a cancelar todas las actividades del país. La CGT decretó un duelo de 72 horas y en las plazas de todos los barrios porteños se erigieron pequeños altares con la imagen de Eva y un crespón negro. El 27 su cuerpo se trasladó al Ministerio de Trabajo y Previsión. El multitudinario velatorio se prolongó hasta el 9 de agosto. La cola era de aproximadamente 35 cuadras.
El 9 de agosto, los restos fueron trasladados al Congreso Nacional para rendirle los correspondientes honores. Al día siguiente, la mayor procesión nunca vista en Argentina, con 2 millones de personas a lo largo de Rivadavia, Avenida de Mayo, Hipólito Irigoyen y Paseo Colón. Esa tarde seis empleados de una empresa fúnebre introdujeron el ataúd en el segundo piso de la CGT, donde el Doctor Pedro Ara lo recibió para efectuar el embalsamamiento, que duraría hasta 1955.
La historia de su cadáver es una epopeya, plagada de mitos y leyendas, que merece un desarrollo aparte. Recién el 11 de noviembre de 1974 los restos de Eva Perón volvió a la Argentina y en 1976 fue llevado al Cementerio de la Recoleta, donde hoy puede visitarse.
En julio de 1952, tras el muerte de Evita, el gobierno de Perón decretó un duelo nacional de 30 días.



Juan Domingo Perón
El 1 de julio de 1974, María Estela Martínez de Perón, su esposa y vicepresidenta, anunció al país “con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina el fallecimiento de este verdadero apóstol de la paz y la no violencia”.
Se destacó por su labor en el Departamento Nacional del Trabajo, al que accedió durante la presidencia de facto del Gral. Pedro Pablo Ramírez, y en el cual tomó numerosas medidas que favorecieron a los sectores obreros.
Aunque dichas medidas lo hicieron popular entre la clase trabajadora, le granjearon la oposición de numerosos sectores que, dirigidos por el embajador estadounidense Spruille Braden, se nuclearon en un frente antiperonista.
Fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones. La primera fue en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 1946-1952; la segunda al ser reelegido en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 para el período 1952-1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó en septiembre de 1955. Tras 18 años de exilio, regresó al país y fue elegido por tercera vez presidente el 23 de septiembre de 1973 para el periodo 1973-1979, que no pudo completar a causa de su muerte, ocurrida el 1º de julio de 1974 a los 78 años. El cuerpo de Perón fue velado durante varios días en el Congreso. Una vez más, cientos de miles de personas se acercaron a despedirlo. En el recuerdo quedó el emotivo adiós de Ricardo Balbín, el "viejo adversario" que despidió "a un amigo".



Raúl Alfonsín
El 31 de marzo falleció en la ciudad de Buenos Aires, Raúl Alfonsín, el presidente que llevó adelante la transición a la democracia en 1983.
Fue el primer presidente de la última etapa democrática argentina y murió en su departamento de Barrio Norte, en la ciudad de Buenos Aires. Tenía 82 años y sufría de cáncer de pulmón con metástasis ósea, un cuadro que desde el fin de semana se había complicado por una neumonía broncoaspirativa.
Alfonsín murió mientras dormía, acompañado por sus familiares más cercanos: sus hermanos, sus hijos y algunos de sus nietos.
Decenas de miles de personas, entre ellas varios políticos latinoamericanos, acudieron al Congreso para despedir los restos del ex presidente.
Una fila de casi 30 cuadras de personas de distintas edades y estratos sociales, aguardaba para darle el último adiós a Alfonsín. Con honores de estado y entre llantos, aplausos y vítores del público que gritaba: "¡Alfonsín, Alfonsín!", sus restos quedaron instalados en el salón Azul del Congreso, flanqueados por dos soldados del Regimiento de Granaderos en guardia de honor y rodeados de coronas florales.



René Favaloro
A los 77 años, el cardiocirujano René Favaloro fue encontrado muerto en la tarde del 29 de junio de 2000 en el baño de su departamento de Palermo Chico. Según la Policía Federal, el médico tenía un balazo en medio del corazón y todo indica que habría sido un suicidio.
Su muerte conmocionó a la comunidad científica argentina y al público en general, ya que tenía prestigio a nivel mundial. Había desarrollado la técnica del bypass coronario, que salva miles de vidas, y era un hombre público y apasionado.
El cuerpo del cardiocirujano fue encontrado cerca de las 16.45 por su secretaria privada, una médica que tiene 35 años, y por el hermano de esta mujer. Lo primero que hicieron fue avisarle al portero del edificio y, luego, a la Policía.
Según fuentes del caso, la secretaria y su hermano llegaron al departamento y notaron que la puerta tenía la llave puesta. Tocaron el timbre, esperaron un rato, y finalmente con su propia llave destrabaron la cerradura para entrar. Favaloro no aparecía por ningún lado. Empezaron a revisar la casa hasta que por una hendija de la puerta del baño se dieron cuenta de que estaba allí adentro.



José Luis Cabezas
El llamado crimen de Cabezas fue el asesinato de José Luis Cabezas (1961-25 de enero de 1997), un reportero gráfico y fotógrafo argentino.
Su cadáver fue hallado calcinado dentro de su auto en las afueras de Pinamar, con las manos esposadas en la espalda y dos tiros en la cabeza. Su asesinato se produjo después de que cubriera la investigación sobre la presunta implicación del empresario Alfredo Yabrán en casos de corrupción.
Cuando fue asesinado, Cabezas trabajaba como fotógrafo para la revista
Noticias.
El presidente Carlos Saúl Menem prometió esclarecer el caso; sin embargo hubo fuertes críticas hacia él por la forma en que la investigación fue llevada adelante. El caso tuvo muchísima repercusión en la Argentina, y actualmente Cabezas sigue siendo recordado.
José Luis Cabezas estaba casado y tenía una hija.