Acuerdos y desacuerdos sobre la mesa

Se midieron de a poco, correctos. Cuidaron sus palabras hasta que se sintieron cómodos. Y allí comenzó lo mejor. Los invitados de MDZ -Jorge Nanclares, Alejandro Cazabán, Arturo Somoza y Esteban Tuduri- dieron forma a esta idea de pensar en la Mendoza del mañana a partir de un severo análisis de la realidad. Aquí, algunos puntos revisados.

Minería: “Gobernar es decidir”

Lo dijo Alejandro Cazabán: "Gobernar es decidir. Y hay que tomar una decisión seria sobre la minería. Y cada vez que se tome una decisión habrá gente a favor y en contra. Pero no puede ser que un tema como éste se haya resuelto con una ley que, directamente, prohíbe la minería en Mendoza, sin mayores argumentos. Hay que hacer un estudio de fondo", disparó el secretario General de la Gobernación.

“Sabemos que el agua es un recurso esencial. Por eso es necesario generar el debate. Nadie busca contaminar el agua. Debemos saber que todas las actividades productivas del hombre contaminan de alguna manera. El desafío es lograr un método que permita la explotación minera y el cuidado del agua”, explicó.

Cazabán no habló sólo por él. Su pensamiento es la síntesis de la idea que tiene el gobierno de Celso Jaque sobre una cuestión que trajo varios dolores de cabeza a Julio Cobos y que en ese momento se resolvió con una ley prohibitoria. Y, sin decirlo explícitamente, dejó en claro que Jaque no abandonará su gestión sin antes haber abordado este punto, lo cual, sin dudas, generará polémicas.

 

Arturo Somoza planteó una postura que concuerda con el inconsciente colectivo. El rector de la Universidad Nacional de Cuyo aclaró que, muchas veces, el temor no se limita al riesgo de contaminación, sino que la gente no cree en los controles que realiza el Estado, con inspectores que cobran sueldos ínfimos en comparación a lo que están en condiciones de pagar las empresas mineras.

En su primera intervención, Somoza expuso una línea de pensamiento que desarrolló a lo largo de tres horas. “No todos tenemos el mismo grado de responsabilidad. Hay una crisis de dirigentes”, opinó y mostró su lado más crítico hacia el sector político.

“Cuando la ambición de poder se limita a acumular poder, significa que las expectativas son muy pocas. Los grandes hombres de la historia argentina también tuvieron ambición de poder; pero como una forma de dejar una huella, un mensaje y marca el camino", aseveró Somoza.

El rector aportó para que el debate fuese abierto y completó una idea que, minutos antes, había salido de la boca del presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agro de San Rafael, Esteban Tuduri, quien había asegurado que “existe falta de coherencia entre lo que decimos en público y lo que decimos en privado... Estamos siempre buscando chivos expiatorios y no nos hacemos cargo de nuestros actos”.

El sur también existe

También hubo tiempo para que Tuduri y Cazabán armaran un “bloque sanrafaelino”, pues ambos provienen del sur provincial. Ellos, si bien hablaron de integración, dieron cuenta del pensamiento autónomo de quienes viven tanto en el sur como en el norte de Mendoza.

“Los temas que se discuten en el norte son totalmente diferentes a los que se discuten en el resto de la provincia. El desierto que hay entre Pareditas y San Rafael marca un cambio profundo de realidades", dijo Cazabán.

“La integración de la provincia no es un tema menor”, analizó Tuduri. E hizo un relato sobre los inconvenientes que, a nivel comercial e industrial, genera estar a más de doscientos kilómetros de la capital, y que forman parte de la construcción de la identidad de sanrafaelino.

“Si hasta los jueces son diferentes”, bromeó  Jorge Nanclares, en su primera intervención y colaboró para generar un clima de distensión.

En definitiva, se marcó que el mismo centralismo con que acusa Mendoza a la Nación se replica respecto del Gran Mendoza con el resto de la provincia. Y aún más: de cada villa cabecera departamental con sus distritos.

El tema, que tuvo su punto jocoso, se puso serio cuando nuevamente Nanclares, en una lectura de la realidad macropolítica, expresó que estas diferencias regionales suelen ser el motivo originario de procesos desintegratorios.

Cuidar la institucionalidad

Cuando inició su charla, el titular de la Corte apeló a un texto llamado “Borges y los piqueteros”, que Mario Vargas Llosa escribió para el diario español El País, a comienzos de abril de este año.

La cita es la siguiente: “La involución del país más próspero y mejor educado de América Latina -una de las primeras sociedades en el mundo que gracias a un admirable sistema educativo derrotó al analfabetismo- a su condición actual, es una historia que está por escribirse. Cuando alguien la escriba, lo que saldrá a la luz tendrá la apariencia de una ficción borgiana: una nación entera que, poco a poco, renuncia a todo lo que hizo de ella un país del primer mundo -la democracia, la economía de mercado, su integración al resto del globo, las instituciones civiles, la cultura de brazos abiertos- para, obnubilada por el populismo, la demagogia, el autoritarismo, la dictadura y el delirio mesiánico, empobrecerse, dividirse, ensangrentarse, provincianizarse, y, en resumidas cuentas, pasar de Jorge Luis Borges a los piqueteros”.

Nanclares lo hizo para, a su modo, referirse a los motivos que llevaron a Argentina a dejar su lugar privilegiado en el mundo a principios del Siglo XX y sumirse en la crisis con la que inauguró el Siglo XXI. “Incluso también me plantearía si no es un hecho que también Mendoza ha perdido hace tiempo ya su liderazgo en el oeste argentino”, señaló. Y concluyó: “Si seguimos así, a Argentina no la vamos a refundar, la vamos  a refundir”.

De política y políticos

“Necesitamos un diálogo en el que nos escuchemos y podamos ser capaces de crear ese espacio para el diálogo. En ese contexto, sentarse a un mesa implica saber que habrá un renunciamiento”. Las declaraciones pertenecen a Arturo Somoza, y no sólo tienen que ver con la actualidad argentina, sino que son las bases para la construcción de políticas de Estado.

Para Esteban Tuduri, esta es la materia pendiente en Mendoza: “Sufrimos la falta de consenso o de la piedra basal para apoyar todos los proyectos. No hay una idea rectora para saber qué Mendoza queremos”. Luego de su declaración, el empresario aportó a MDZ un trabajo sobre el modelo de desarrollo de Irlanda. 

Alejandro Cazabán, por su parte, indicó que “efectivamente Mendoza es capaz de lograr consensos. El desafío es saber dónde vamos a ubicarnos dentro de los nuevos paradigmas internacionales. Sabemos muy bien qué hacer, pero falta una integración profunda. Y hay que reconocer que Mendoza está sobrediagnosticada".

Cazabán fue, sin dudas, el protagonista de ese eje temático. Aceptó las críticas e hizo una autocrítica sobre la situación local. Aunque mostró convencimiento respecto de que están cambiando las cosas. Y como muestra de ello citó el debate abierto en la Legislatura para la redacción de una nueva ley de Educación en la provincia, en el que están participando especialistas de todos los bloques, para darle forma a una norma que marque la pauta de la formación de los mendocinos para los próximos 20 años.

Cazabán, por sí mismo

Algunas de las reflexiones hechas por el secretario de Gobierno Alejandro Cazabán configuran títulos periodísticos que los antiguos diarios disfrutarían. Aquí, cuatro ejemplos a editar: 

* “El 80% de los funcionarios públicos está ahí por subsistencia, porque no tiene la capacidad para ganarse la vida en el sector privado”.

* “Es lamentable el sistema de información del Estado, hace aguas por todos lados”.

* “La estructura estatal nos tendría que dar vergüenza. Un caso es Vialidad: era un organismo desquiciado y lo estamos refuncionalizando. O la Dirección General de Escuelas, que, por estructura, es un elefante.

* “Mendoza no ha resuelto nunca la reforma constitucional, porque siempre ha caído en el juego de la especulación política. El principal obstáculo para la reforma del Estado es  la misma burocracia estatal”.

Contrapunto por la escuela de gobierno

El rector de la UNCuyo, Arturo Somoza, aprovechó y pasó una factura, pues manifestó no estar de acuerdo con que la actual gestión abriera una Escuela de Gobierno: “No en esas condiciones”. El rector señaló que participó de la iniciativa porque institucionalmente debía dar una respuesta, pero aclaró que hubiese estado más a gusto si esa iniciativa salía de la Legislatura, a partir del consenso.

Cazabán le dio la derecha, pero aclaró que, aún así, la intención siempre fue dotar a todos partidos políticos de una herramienta de perfeccionamiento: “Queremos dar la oportunidad para que todos tengan expertos en diferentes áreas”.

“No hay solución si no hay solución política”, aclaró Somoza, para reiterar la necesidad de crear terrenos propicios para comenzar a discutir cuál es la mejor salida.

Para que ese cambio se produzca, “es necesario pasar del pensamiento a la acción”, según Somoza. El rector entiende que en la actualidad existe un divorcio entre los intelectuales y quienes alzan la voz a favor del pragmatismo político.

“Hay una tendencia a descalificar el pensamiento”, sostuvo, aunque reconoció que, desde los sectores intelectuales, la actividad política está desprestigiada.

Nanclares, el político

Jorge Nanclares escuchó cada exposición y prestó atención, especialmente, a los detalles que contó su ex alumno Alejandro Cazabán sobre la necesidad de contar con un Estado que actúe con rapidez.

Fue en ese momento que hizo referencia al conflicto entre los trabajadores de la salud y el gobierno, y el fallo judicial que determinó el levantamiento de la huelga. Las miradas apuntaron naturalmente al presidente de la Corte, que se mordió los labios y tiró: “No me pregunten. Me encantaría decir lo que pienso, pero por razones obvias no puedo”.

Sin embargo, dijo cuál era su visión la problemática política en general con un caso que vivió de cerca: “Me tocó lidiar todo este tiempo con el conflicto entre los jueces y el Ejecutivo por temas de sueldos y no por cuestiones inherentes a la Justicia. En un momento tuvimos que decir ‘paremos la pelota’. No fue fácil buscar el equilibrio”.

“Yo no soy político, pero...”, alcanzó a decir Nanclares.

Cazabán largó una carcajada y lo interrumpió: “¿Qué no sos político? Vamos, Jorge, si en los últimos años te la pasaste haciendo política”.

El juez ante semejante respuesta  decidió reírse,  con el resto de la mesa.