Una provincia sin inserción internacional

En San Juan celebran la reunión "histórica", entre el gobernador Gioja y Lula, el presidente de Brasil, para respaldar la construcción del túnel binacional Agua Negra. ¿Y qué pasa con el desarrollo estratégico de Mendoza? Nada.

Mientras nuestros socios provinciales e internacionales trazan estrategias de desarrollo en conjunto, nuestra provincia parece estar sumida en una forma de letargo que nos costará décadas remontar, a menos de que, urgentemente, se activen iniciativas para el reposicionamiento en el contexto del país y del mundo.

San Juan traba acuerdos con Brasil y celebra. Ahora también, se sumó Chile a la fiesta. La reciente reunión, con carácter de histórico, que sostuvieron el gobernador de San Juan José Luis Gioja y el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva ha provocado saludable expectación en el vecino país. Yesto no hace más que marcar la falta de protagonismo en que nos adormecemos los mendocinos.

No obstante, este  mapa (obtenido del proyecto Mendoza Logística) marcaría justamente lo contrario:


Mendoza. de acuerdo a cómo se muestre el mapa, es un territorio privilegiado para el emprendimiento de negocios globales. Entre las razones que podemos destacar, contenidas en la página Mendoza Invest, hay que referirse a su ubicación estratégica, los bajos costos, tierras libres de contaminación, zonas libres de conflictos, probada solvencia fiscal, difundida calidad de vida e índices de crecimiento importantes, pero por debajo de la media nacional.

O sea, muchos escenarios propicios, pero Mendoza no crece como debiera.

Ante todo este panorama, corremos el riesgo de perder protagonismo de manera veloz, pues no hay a la vista estrategias de inserción nacional e internacional que nos permitan aprovechar al máximo un contexto favorable. Por el contrario, perdemos terreno e identidad en nuestra difundida cultura del trabajo.


Mendoza, convidada de piedra


Analicemos la situación planteada entre Chile, Brasil y San Juan por el paso Agua Negra. Aquí, un mapa que muestra cómo se ve el corredor bioceánico desde San Juan: 

En principio, veamos las declaraciones que el sanjuanino Diario de Cuyo toma al respecto: “Me parece de la más alta importancia porque en la medida que agregamos más socios a este proyecto, el proyecto sigue viabilizándose. Nosotros estamos haciendo las cosas que sean necesarias para ir materializando el proyecto en los próximos años y la verdad que vamos avanzando por camino firme y seguro”.

¿Quién lo dice? Nada menos que e l intendente de la IV Región, Ricardo Cifuentes, de Coquimbo, “el par de Gioja, el correlato del gobernador, del otro lado de la cordillera”, ilustra el diario.

Y está muy bien que haya iniciativa, gestión y proyección respecto de temas tan trascendentales como un desarrollo que involucra a tres países como Brasil, Argentina y Chile. Se trata nada menos que de la construcción de un túnel binacional, que permitirá vincular rápidamente el sur de Brasil, el centro y norte argentino (incluyendo a todo Cuyo) y el centro y norte de Chile de manera eficaz.

¿Cómo están trabajando sanjuaninos y chilenos? De manera conjunta, acordada y comprometida: realizando estudios de ingeniería de factibilidad geológica que financia San Juan y de factibilidad tecnoeconómica que financia Chile.

“Esperamos tener esos dos estudios a principios del año que viene y de ahí viene el de ingeniería definitiva que es el que entiendo yo que ha planteado el gobernador al presidente Lula. Pero no sólo eso, sino además integrar a Brasil como socio estratégico de este proyecto, que es de alta significación porque hay que reforzar los mecanismos de integración”, le dice el alto funcionario chileno a sus vecinos sanjuaninos.

¿Cuál es el problema, entonces? Pues, ninguno. Está muy bien que esta clase de iniciativas se impulsen. Pero, ¿y Mendoza? ¿Cómo hacemos para que nuestra provincia lidere logísticamente todo el desarrollo del Corredor Bioceánico, siendo nuestra ubicación tan estratégica? A este paso, no sólo se nos va a pasar el tren, sino que, si no nos ponemos a laburar planificadamente, el tren ya no pasará por nuestro suelo.

Chilenos y sanjuaninos, de manera habitual, mantienen reuniones con pares del sur de Brasil. Esas reuniones están arrojando resultados. ¿No debiéramos estar haciendo lo mismo? En la página, del grupo inversor Torcello puede observarse claramente cuál es el plan para este paso.

Aquí, una maqueta del centro fronterizo que se planea construir en San Juan:



Gracias a Dios


Dios, los dioses, la naturaleza, el big-bang, el magma líquido, la Pachamama o quien sea hizo que nuestra provincia estuviera justo enfrente de los dos puertos chilenos más importantes: Valparaíso y San Antonio. Esos puertos son estratégicamente muy relevantes en las relaciones comerciales con el Oriente planetario. Si se quiere hacer un envío de frutas en barco a, por ejemplo, el sudeste asiático, hay que llevar la carga allí, a través de la Ruta 7, especialmente.

Por eso, porque el destino (no la gestión política pública y privada) lo ha querido, la provincia es importante estratégicamente en el Corredor Bioceánico. Ahora, lo importante debe ser reafirmado con eficacias varias que nos están faltando.

Está muy bien que San Juan y Chile hagan Agua Negra y esta obra tan relevante para nuestros hermanos no significa que Mendoza vaya a perder preponderancia histórica, dado que Valparaíso y San Antonio seguirán ahí enfrente. Sin embargo, si no ofrecemos los servicios que el movimiento comercial amerita, tal vez sean otras las opciones a futuro. Y Mendoza perderá otra de sus oportunidades históricas: insertarse en el mundo.  

Del otro lado de la madeja que finaliza en Valparaíso, está Brasil.

Y marquemos sólo un detalle: San Pablo, en el sur, es uno de los centros industriales y financieros más importantes del mundo, con una ciudad en la que habitan 20 millones de personas. 

Este monstruo elige hacer sus envíos, sobre todo, marítimos a través del puerto de Valparaíso.

Por eso, sólo por eso, los camiones de Brasil pasan por Mendoza.

No obstante, a partir del desarrollo estratégico de otras alternativas, el peso geoestratégico de nuestra ubicación puede cambiar, a menos, claro, que nos sentemos a planificar la Mendoza de las próximas décadas.


¿Qué hacemos?


Tanto hay que hacer, que hasta es un insulto a la inteligencia de los lectores formular la pregunta.

Hace falta construir y mejorar los caminos, dobles vías, estaciones multimodales, túnel de baja altura, recuperar el Trasandino, hacer plataformas logísticas y centros de transporte, ordenar el tráfico de cargas, acordar normas comunes de tránsito internacional, integrarse estratégicamente con el resto de las provincias y con Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, el Mercosur todo…

Nada de esto se está haciendo y, de hecho, los dos grandes proyectos (Mendoza Logística en Cacheuta y el Parque de Servicios e Industrias Palmira) que se urdieron al respecto en eso se quedaron y están olvidados y hasta son hasta desconocidos para funcionarios clave de la actual gestión de gobierno.

Asia es la región que más crece en el mundo. Y Mendoza una provincia estratégica con una tasa de crecimiento (18%) paupérrima. Mendoza no tiene estrategia y la síntesis marca que, por lo menos, en los últimos veinte años no se ha hecho nada al respecto.

Ya lo hemos dicho y lo repetimos: si nos detenemos en el crecimiento de nuestro PBI, el indicador mendocino marca que creció menos que el total nacional. Y si se nos ocurriera compararlo con el crecimiento del PBI de muchos países del llamado Tercer Mundo, pues comprobaríamos que la diferencia es abismal. Aquí, ejemplos desde 1980 a esta parte: China creció un 750%, Corea un 331%, Irlanda un 188%, y Chile un 116%. ¿Cuánto crecimos nosotros? Apenas un 18%.

Encima, y con toda razón y justicia, nuestros vecinos hacen planes, cuando nosotros no hacemos nada. ¿Qué es esto?: un bochorno, un fiasco, un blef, una frustración, un descalabro, un naufragio, un malogro, una desgracia, un infortunio, una adversidad, un desamparo, una desdicha, un revés, una bofetada, una aflicción, una desventura, un fracaso ante todo aquello que nos ha caracterizado como mendocinos.