El Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) presentará mañana nuevas pruebas y documentos que comprometerían aún más al cuestionado subsecretario de Seguridad, Carlos Rico. Es que la documentación, que se anexará a la denuncia presentada también por el MEDH contra Rico el 8 de febrero por “la posible comisión del delito de asociación ilícita para cometer crímenes contra la humanidad", consta de seis actas de oficio que datan del 26 de febrero de 1976 donde el comisario retirado autoriza con firma y aclaración escritas a mano el traslado de los detenidos Daniel Rabanal, Fernando Rule y Silvia Ontivero del Departamento de Informaciones de la Policía de Mendoza -D2- a la Penitenciaría provincial.
Así lo confirmó la abogada del MEDH, Viviana Beigel, quien indicó que, en ese entonces, Carlos Rico firmaba los oficios como oficial sub ayudante y que por cada detenido libró dos oficios: uno dirigido al jefe de la Policía y otro al director de la cárcel.
Lo llamativo es que entre el 26 y el 27 de febrero, un total de 11 personas fueron trasladadas del D-2 a la cárcel, pero únicamente en los oficios de los tres que fueron relocalizados el primero de estos días figura la firma de Rico, mientras que en los oficios la firma pertenece a otra persona.
El relato de uno de los detenidos
“Perfectamente lo recuerdo”, explica Rule al ser consultado por MDZ sobre si tiene grabado en su memoria a la figura de Rico dando curso a los oficios la tarde-noche del 26 de febrero de 1976. “Si estaba metido ahí y era el encargado de los traslados”, continúa Rule, quien confirmó que el viaje entre el D-2 y la Penitenciaría fue “un infierno”.
“Íbamos con los ojos vendados, nos dijeron mil cosas, y en el transcurso del viaje nos cambiaron las versiones mil veces, se divertían diciéndonos cualquier cosa. Nos dijeron que en realidad no nos llevaban a la cárcel, sino que era todo un simulacro, pero que en realidad nos iban a matar”, relató Rule, y destacó: “Seguimos investigando y tenemos la certeza y pruebas de que es Rico quien nos trasladó. No estaba en Buenos Aires para esa época como dijo en un primer momento, y los oficios prueban que mintió, que es un ladrón y que no sabe nada de seguridad, solo sabe infundir temor”.
Asimismo, expresó que en el ínterin –entre que los sacaron del D-2 y los llevaron a la Penitenciaría-, hicieron una escala en el viejo palacio policial ubicado en la calle Montevideo, entre Patricias Mendocinas y Mitre.
“Allí nos quitaron las vendas y nos presentaron ante un tal juez Carrizo, que ni siquiera sabemos si realmente era juez. Ni bien nos vio (a los tres), nos preguntó si íbamos a declarar, pero nosotros tratamos de explicarle las condiciones en las estábamos. Sin siquiera inmutarse, repreguntó si íbamos a declarar y nos amenazó diciendo ‘Miren que tenemos otras formas de hacerlos declarar’, y después seguimos hasta la cárcel”, continuó Rule, quien fue más allá en sus acusaciones: “Estoy convencido de que Rico es uno de los que desvalijó mi casa y que se llevó hasta las sábanas. Estoy seguro de que es uno de los que violaba a las chicas, estamos convencidos de que es así y no vamos a parar hasta comprobarlo”.
Rule estuvo 17 días detenido el en D-2, periodo en el que sufrió las más aberrantes torturas y abusos. Fue detenido el 9 de febrero por la noche, cuando un grupo comando irrumpió en su casa de la Quinta Sección, destrozando el portón.
“Yo vivía en la calle Granaderos al 21, cerca del Círculo Médico. Vivía con Silvia Ontivero y su hijo, Alejo Hunau, que tenía 4 años. Me acuerdo que era de noche y tiraron abajo el portón de madera. Eran varios tipos de civil, muchos con la cara cubierta y otros con gorras y lentes oscuros para que no podamos reconocerlos”, recordó Rule, destacando que esa misma noche se lo llevaron a él, a Ontiveros y a Rabanal.
“Fue un golpe a un grupo de estatales que habíamos armado una agrupación sindical. Habíamos presentado una lista opositora a lo que era ATE en ese momento y teníamos muchas posibilidades de ganar y terminar con la gestión que mandaba en ese entonces”, sostuvo, destacando que contaban con la adhesión de Montoneros.
En esa camada, fueron 11 los integrantes de ese movimiento sindical que fueron secuestrados y trasladados al D-2. Estando detenido, murió Miguel Ángel Gil Carrión (LE 6.904.187), quien ocupaba el cargo de delegado gremial de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). También, un año más tarde, Marco Ibáñez (LE 5.266.712) fue asesinado, cuando ya se encontraba en la Unidad 9 del Servicio Penitenciario de La Plata.
Los secuestros de estas tres personas están incluidos en la causa 35.613-B “Rabanal Daniel Hugo y Otros” (Sumario Nº 2) y fueron difundidas a través del documental 7746 Legajo CONADEP, del periodista y documentalista mendocino Rodrigo Sepúlveda.
Pruebas clave sobre el supuesto vínculo entre Rico y el D2
Se trata de seis oficios que fueron firmados en 1976 por el actual subsecretario de Seguridad, en ese entonces oficial sub ayudante de la Policía. Los documentos serán presentados mañana a la Justicia por el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos.