El éxtasis acecha a los jóvenes argentinos

Uno de cada tres jóvenes que prueba el éxtasis luego lo sigue consumiendo de modo más o menos regular, según se desprende del último estudio realizado por la SEDRONAR sobre el tema.

Más allá de los secuestros, la droga sigue llegando al país. Foto: NA
Más allá de los secuestros, la droga sigue llegando al país. Foto: NA

Esa encuesta, efectuada sobre una población de más de 3.300 estudiantes universitarios de toda la Argentina, indica que casi el 33 por ciento de los jóvenes que probaron alguna vez el éxtasis, también lo consumió en el último mes.

De todos modos, el trabajo realizado por la SEDRONAR hace dos años indica que la proporción de consumidores de éxtasis aún es baja (apenas el 2,3 por ciento de los encuestados) si se la compara con los que admiten haber probado la marihuana (19,2 por ciento) o el alcohol (86 por ciento).

Es justamente el tema del alcohol el que preocupa a los profesionales de la salud, porque su combinación con el éxtasis puede transformarse en letal en determinadas circunstancias.

Si se toma en cuenta que casi nueve de diez jóvenes son consumidores más o menos ocasionales de alcohol, la probabilidad de que quienes toman una pastilla de éxtasis la mezclen con bebidas alcohólicas se considera altísima.

Esa es justamente la hipótesis que se maneja sobre la muerte de la joven Florencia, de 16 años, quien ingirió una pastilla de éxtasis, luego consumió bebidas alcohólicas en un boliche de la localidad de Haedo, y finalmente murió en el hospital Santojanni.

El director de ese hospital del barrio porteño de Mataderos, Alberto Mota, confirmó en las últimas horas que, "por el relato de terceros" que estuvieron junto a Florencia antes de que ésta empezara a agonizar, "la chica había consumido éxtasis con mezcla de alcohol".

"Este no es el primer caso de una persona que muere por realizar esta mezcla de alcohol y éxtasis. En la biblioteca existen muchos casos similares", explicó Mota en declaraciones periodísticas.

Al respecto, el facultativo calificó como "muy peligrosa" debido a que "el éxtasis es una droga alucinógena, que provoca estímulos, deshidratación, aumento de presión y de la frecuencia cardíaca, mientras que el alcohol potencia todo eso y se transforma en algo explosivo".

"Todo esto hace eclosión cuando (al éxtasis) se le añade la ingesta de alcohol y el ejercicio físico, dado que frecuentemente el éxtasis es consumido en boliches, donde la deshidratación y el desgaste físico es mayor, por el tema del baile", añadió Mota.

La muerte de la menor, identificada como Florencia, ocurrió el domingo en el hospital Santojanni, a donde la chica llegó junto a su novio y unos amigos, con quienes había ido a bailar al boliche "Bloody Sound".