Detectan falencias en la nueva cárcel

Miembros y funcionarios del gabinete de Jaque recorrieron por primera vez el complejo penitenciario Almafuerte, en Campo Cacheuta. En esta nota, un minucioso detalle del penal por dentro.

El penal de Cacheuta tiene pocos meses y varios problemas. Foto: Gonzalo Bravo / MDZ
El penal de Cacheuta tiene pocos meses y varios problemas. Foto: Gonzalo Bravo / MDZ

El 28 de septiembre, exactamente a un mes de las elecciones, el ex gobernador Julio Cobos inauguró oficialmente con bombos y platillos el complejo penitenciario de Almafuerte, en Cacheuta.

Para la inauguración, que formó parte de la veintena de obras que el ex mandatario inauguró en poco más de un mes en época de campaña, asistió incluso el entonces ministro de Justicia de la Nación, Alberto Iribarne.

 

 

 

 

 

 

Pero hoy, a casi tres meses de la inauguración, integrantes del gabinete jaquista realizaron un recorrido por las instalaciones del penal –guiados por el director, Oscar Dragneff- y, si bien en el balance coincidieron en que la infraestructura es buena y adecuada, coincidieron en reconocer que hay faltante de personal, además de que aún no se han instalado las cámaras de seguridad en el pabellón de máxima seguridad ni se han colocado los detectores de metales. De paso, aprovecharon para pegarle a la pasada gestión, quienes deberían haber puesto en funcionamiento ambos aparatos.

Recorrido minucioso

Cerca de las 9.40, el ministro de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, Juan Marchena, su par de Salud, Sergio Saracco, uno de los miembros de la Inspección General de Seguridad, Félix Pesce , el diputado Daniel Cassia y el subsecretario de Justicia y Derechos Humanos, Diego Lavado, llegaron al complejo penitenciario.

Entre los visitantes se destacaba Lavado, abogado penalista, quien fue, además, uno de los peticionantes ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las detestables condiciones de detención en los centros penitenciarios mendocinos.

Tras una breve inspección en la sala donde se encuentran los planos con la distribución de los módulos, los funcionarios –acompañados por Dragneff- dieron inicio al recorrido.

Ni bien comenzó la caminata, se detectaron las primeras anomalías. En las mismas cajas donde habían sido embaladas, sin que siquiera se hayan abierto, se encontraban los dos scanners detectores de metales. “Están cerradas y guardadas desde que llegaron. Por eso es que cuando yo dije que no habían detectores de metales, es porque efectivamente no habían”, disparó Cassia, quien de inmediato se refirió a la falta de cámaras en el módulo cinco –de máxima seguridad-: “El módulo está repleto, con 57 internos y no hay cámaras de seguridad. No puede trasladarse a ningún interno a máxima seguridad sin que estén las cámaras”, volvió a despacharse Cassia, apuntando en ambos casos a falencias de la gestión cobista.

Asimismo, mientras iban recorriendo las diferentes salas –cocina, comedor, aulas, enfermería e internación, entre otras-, Dragneff fue explicando a los funcionarios lo que se ha hecho hasta el momento, al tiempo que destacó lo que queda por hacer. En total, estuvieron más de tres horas en el interior.

Al salir, los funcionarios hicieron su balance de cómo encontraron el penal. El primero fue Marchena.

“Es moderna, cumple con las necesidades operativas y desde el punto de vista de infraestructura no hay nada para decir. Sin embargo, falta crear políticas para poner en funcionamiento los talleres de producción y reinserción. Además, falta personal”, fue el balance del ministro, quien destacó que en total están faltando un total de 200 agentes entre penitenciarios y profesionales y que la prioridad del área será trabajar en ese aspecto.

“En esta partida de ingresantes se van a incorporar egresados del Instituto de Seguridad Pública y la idea es solucionar a futuro una falencia que tiene el ISP, y es que no existe la especialidad para guardiacárceles. Por eso la idea es trabajar en la especialización a partir del año que viene”, sostuvo por su parte Lavado, destacando que el foco de su subsecretaría estará centrado –además- en la recuperación del control total del Sistema Penitenciario Provincial. Es que luego de las deficiencias –que el mismo denunció y por las que el mismo se encausó para solicitar intervención-, actualmente está colaborando también el Sistema Federal.

Lavado, además, explicó que si bien el número total de penitenciarios de la provincia asciende a 1.400 aproximadamente, no todos ejercen como tales, por lo que también habrá que actuar en ese punto.

En tanto, Marchena indicó que en marzo estará terminada la quinta etapa del complejo, con la instalación de las cámaras de seguridad y el sistema de comunicación, quedando pendiente únicamente la sexta, que incluirá –entre otras cosas- la construcción de una capilla. Una particularidad: el complejo ya tiene un capellán asignado, pero aún no hay un espacio físico para la celebración de misas. 

Lo que dejó el recorrido
 
-Acciones coordinadas en Salud: Saracco destacó que uno de los principales motivos de su presencia en Almafuerte era coordinar con las autoridades del complejo las acciones del área de Salud dentro del penal, referidas –en especial- a la atención de los internos.

Es que, actualmente, ante alguna urgencia o la necesidad de que el preso sea atendido por un especialista, deben ser trasladado al Centro de Salud 31 de Luján de Cuyo.

“Hay que analizar que es lo que se puede hacer, pero en el caso que sean frecuentes algunas enfermedades, la idea es ver si un especialista puede realizar visitas semanales”, sostuvo el ministro, destacando que en el penal cuentan con servicio de guardia y clínico.

-CENS y CEBA: Según manifestó Dragneff, de la población total de Almafuerte, el 30% de los internos tiene intenciones de educarse, aprovechando estos servicios. Sin embargo, para Marchena –considerando lo pequeño de las instalaciones-, sólo el 10% podría acceder a la educación.

Del mismo modo, destacaron que tanto aquellos que egresan de los CENS y de los CEBA, salen con un número de matrícula como cualquier otro, sin ninguna diferenciación ni identificación que los señale como pertenecientes al sistema penitenciario.

Almafuerte en números

-La población total del complejo es actualmente de 391, con una capacidad total de 978.

-En el módulo cinco (máxima seguridad) hay 57 internos, y se encuentra casi en su totalidad.

-En el módulo uno, donde se encuentran los presos de la fuerza de seguridad hay 27 procesados (11 de las fuerzas federales y 16 provinciales). Además, hay 11 funcionarios condenados.

-En total, los empleados que desempeñan funciones son 207 –entre seguridad, guardiacárceles y profesionales-. 140 son los guardias de seguridad y guardiacárceles y están distribuidos en tres turnos con un régimen laboral de 24 por 48 horas.

-Tres son los internos alojados por celda, salvo en el módulo cinco en el que hay uno por cada una.

-Nueve personas es la capacidad de la sala de internación.

-Ocho son los menús que sirven en el comedor y que van rotando, de acuerdo a los días.