Según estimaciones de la fundación Vida Silvestre Argentina, el tráfico ilegal de animales mueve en la Argentina cientos de millones de dólares por año.
Asimismo, la inflación parece no haber atacado sólo a los alimentos. Las especies animales más valiosas también multiplicaron varias veces su valor, por lo que los expertos sospechan que el volumen de negocio aumentó hasta superar los 400 millones de dólares que producía hace diez años atrás, según estimaciones no oficiales.
A tal punto el tráfico de animales es un negocio a gran escala que para Interpol este tipo de contrabando se ubica detrás del tráfico de armas y el de drogas solamente.
Mendoza no es ajena a este flagelo, para Jennifer Ibarra de Fundación Cullunche, “Mendoza es punto de mucho tránsito de fauna, porque todos los animales que vienen del norte del país hacen paso por Mendoza a Chile y vía Pacífico al resto del mundo”.
Para Vida Silvestre, el paso fronterizo entre Mendoza y Chile es un punto sensible, en lo que hace por ejemplo al tráfico de tortugas terrestres. En declaraciones a Noticias Argentinas, el integrante de la fundación, Claudio Bertonatti, explicó que “esa especie no existe en Chile. Las que se ven allí fueron ingresadas en forma ilegal, en general desde Mendoza”.
Sin embargo, la provincia no es sólo un lugar de paso, para Ibarra también es “centro de consumo, acá la gente pide y compra fauna”.
Entre los animales que encabezan la lista de los que son más objetos de tráfico en Argentina se encuentran, según Ibarra, “tucanes, flamencos, cisnes de cuello negro y hay quien encarga monos”. Para la médica veterinaria, la gente que los compra “son empresarios, gente de guita que lo hace para adornar los patios de las casas”.
El tráfico de fauna ha puesto al borde de la extinción a varias especies animales, entre ellas, el yaguareté, el yacaré, el loro hablado y el flamenco argentino que se cotiza aproximadamente en 5 mil dólares en Europa.
Sin embargo, lo más grave, es que los animales al ser raptados se estresan y se enferman. Según la Dirección de Fauna de la Nación, aproximadamente el 80% de los ejemplares extraídos de su hábitat muere antes de llegar a su destino.
Mientras que en Buenos Aires se denuncia una cierta complicidad judicial y poca presencia del Estado, en Mendoza, para Ibarra “hay falta de información y de interés, no saben que es una asociación ilícita que evade impuestos y soborna autoridades”.
“Nosotros (Fundación Cullunche) hemos hecho cursos, eventos y no van” declara Ibarra.
No solamente se extraen animales de su hábitat para venderlos, también se los utiliza como “diversión”. Muchas veces se trafican animales para usarlos en cacería privada.
En Mendoza, la caza ilegal se centra mayormente sobre guanacos, choiques y aves de la zona cordillerana.
Asimismo, hace algunos meses desde Cullunche se denunció el tráfico de diez pumas que tenían como destino un coto ilegal de caza. Para Ibarra se dan las situaciones en donde alguien “tiene un campo e invita a amigos a cazar”. Sin embargo, “el mendocino generalmente se va a cazar a La Pampa y San Luis”.
A pesar de la gravedad del delito, las penas consisten en multas que varían de acuerdo a la infracción cometida. Éstas pueden ser por cazar fuera de temporada, por hacerlo en tierras públicas, si tenía o no permiso del dueño de los campos, qué animal se encontraba cazando o había cazado, etc.
Según estimaciones de la fundación Vida Silvestre Argentina, el tráfico ilegal de animales mueve en la Argentina cientos de millones de dólares por año.
Para Ibarra, "al tema del tráfico de fauna se le olvidan de sumar el maltrato animal, si se le sumara la pena sería más grave", mientras tanto las multas que se imponen van desde los 600 hasta algunos miles de pesos según la gravedad del hecho.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el negocio es muy redituable para aquellos que trafican lo que hace que las multas tengan muy poca incidencia en el negocio, y que esta actividad ilícita sea algo muy tentador para los traficantes.
“Mendoza es punto de tránsito de mucha fauna”
Lo afirmó Jennifer Ibarra de la Fundación Cullunche. Según estimaciones, el tráfico ilegal de animales mueve más de 400 millones de dólares al año. Mendoza es uno de los puntos más sensibles en Argentina.