La investigación de los científicos John Dittami, del departamento de zoología, y Gerhard Klösch y Josef Zeithofer, de la clínica médica y neurológica de la universidad austríaca, fue hecha con parejas heterosexuales de entre 21 y 31 años no casadas, que aceptaron participar de la investigación. Para eso, permitieron que sus sueños y sus reacciones inconscientes durante los mismos, fueran observados y registrados durante 12 meses.
En total fueron observadas durante 249 noches, de las que 123 durmieron por separado, y en 63 de ellas mantuvieron relaciones sexuales. Los investigadores constataron asimismo que el sexo ayudaba a descansar mejor a ambos.
Cada una de las personas participantes del ensayo durmió con sensores colocados en las muñecas, a través de los cuales los especialistas midieron sus ritmos de sueño.
A través de este método, se analizaron tanto la percepción subjetiva de los voluntarios en cuanto a su dormir, como así también la calidad objetiva del sueño (certificada por las mediciones). En la mayoría de los casos la información proporcionada desde el punto de vista objetivamente biológico coincidió con la propia impresión comentada por cada una de las mujeres participantes en el estudio.
Asimismo, diversas investigaciones previas sobre el sueño indican que un 65% de las mujeres sufren trastornos del sueño, mal que aqueja a sólo un 20% de los varones.
De acuerdo con los científicos austríacos, las mujeres duermen de forma diferente a los hombres porque tienen un reloj biológico que funciona de una manera distinta al del hombre. Cuando ellos duermen con una mujer en su misma cama experimentan una mejoría tanto objetiva como subjetiva en la calidad del sueño, si se compara lo que sucede cuando van hacia los brazos de Orfeo en absoluta soledad.
Pero a ellas no les pasa lo mismo. Duermen mucho peor cuando están acompañadas y, tal vez, sea en parte (dicen los expertos) porque la mujer es muy sensible a los movimientos de pareja durante la noche, y eso condiciona su posibilidad de entregarse al descanso profundo. La idea es que dicha sensibilidad, a su vez, está vinculada a la relación mujer-hijo.
El hombre, por su parte, asimila la presencia de su compañera a la de la seguridad de dormir en grupo, que procede de costumbres ancestrales, aún presentes en nuestro psiquismo, por lo que descansa mejor si está acompañado.
Las mujeres duermen mejor solas que acompañadas
Una investigación realizada por la Universidad de Viena, en Austria aseguró que las mujeres duermen mejor solas que acompañadas por una pareja masculina.