La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió movilizarse el próximo miércoles 8 de octubre a las 15.30 sobre la Diagonal Sur porteña, a la altura del edificio que fue del Ministerio de Industria. La central obrera definió así una nueva protesta contra el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei, aunque decidió no convocar por ahora a un nuevo paro nacional.
La movilización tendrá como eje la defensa de la industria nacional y llevará como consigna “las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”. La decisión fue tomada durante una reunión de la “mesa chica ampliada” de la CGT realizada en la sede de la Uocra, con la participación de los principales dirigentes de la central.
La definición se produjo después de varias semanas de presión de sectores sindicales que reclamaban una respuesta más contundente frente a las políticas económicas del Gobierno. La conducción cegetista optó finalmente por mantener un esquema de protestas escalonadas y postergar, por el momento, la convocatoria a una huelga general.
Quiénes participaron de la reunión de la CGT
El encuentro se realizó en la sede de la Uocra y tuvo como anfitrión a Gerardo Martínez. Entre los dirigentes presentes estuvieron los integrantes del triunvirato de conducción de la CGT, Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, además de Héctor Daer, Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, entre otros.
La principal novedad de la jornada fue la participación de Hugo Moyano, líder del Sindicato de Camioneros, en una reunión en la que distintos sectores internos discutieron cómo continuar con el plan de lucha.
La industria y el empleo, en el centro del reclamo
La nueva movilización tendrá como eje la situación de la industria, la producción y el empleo. Según informó Clarín, la protesta estará vinculada con el reclamo por la caída de la producción, el deterioro de los salarios y la situación del mercado laboral. La elección del lugar también estará vinculada con ese mensaje: la marcha se realizará frente a la sede de la Secretaría de Industria, en Diagonal Sur.
La CGT viene desarrollando un plan de lucha escalonado contra las políticas del Gobierno. La central había analizado durante septiembre distintas alternativas para continuar con las protestas y, en ese proceso, la posibilidad de una nueva movilización ganó terreno frente a la convocatoria inmediata a un paro.
Por qué la CGT descartó por ahora un paro nacional
La decisión de no convocar una huelga general marca una diferencia con las posiciones de otros sectores del movimiento sindical. Las dos CTA habían planteado avanzar con un cronograma propio de movilizaciones que culminaría con un paro general hacia fines de octubre. La CGT, en cambio, decidió por ahora mantener su propia estrategia y convocar a una movilización para el 8 de octubre.
La conducción de la central también había dejado abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza. Cristian Jerónimo, uno de los integrantes del triunvirato, había señalado días atrás que la conflictividad podía escalar si el Gobierno no abría una instancia de diálogo, aunque aclaró que un paro no era la alternativa prioritaria de la CGT.
La movilización del 8 de octubre se incorpora a una serie de acciones que la CGT viene impulsando contra las políticas económicas y laborales del Gobierno. En septiembre, la central había analizado nuevas protestas como parte de un plan de lucha escalonado y había discutido la posibilidad de realizar una movilización antes de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre.
En ese contexto, la conducción sindical también buscó mantener abiertas las vías de diálogo. La CGT tiene previsto reunirse con el Papa durante su visita a la Argentina, en un encuentro que contará también con representantes del empresariado y de los movimientos sociales.