Si hay una palabra que se escucha con insistencia tras las elecciones del domingo es "autocrítica". Por la contundencia de los números negativos, de quién más se escuchó fue de bocas peronistas. La derrota fue tan contundente que una vez que acusaron recibo de tamaño cimbronazo, algunos de sus referentes salieron a reclamar autocrítica. Era lo esperable, si la idea es mejorar, no sólo volver al poder sin importar cómo. Pero la autocrítica también le cabe a los ganadores porque, en el caso del oficialismo, ni han hecho todo bien ni el voto es un premio a las buenas intenciones.
Autocrítica (en 100 palabras)
Pasaron las elecciones y, una vez asimilado el golpe de la derrota, muchos salen a pedir un mea culpa. Bienvenido sea si mejora la calidad de la política argentina.