Las monjas del convento de General Rodríguez María Antonia Casas y Marcela Estefanía Albí declararon hoy ante el juez federal Daniel Rafecas como testigos de la causa en la que se investiga al exsecretario de Obras Públicas José López por presunto enriquecimiento ilícito.
Las religiosas se refirieron a la vida cotidiana en ese lugar: aseguraron que se mantienen con la pensión que reciben y que se dedican diariamente a la oración y a asistir a la madre superiora Alba, quien está enferma por su avanzada edad.
Además, durante la testimonial que había sido pedida por la Cámara Federal, las monjas detallaron que tras el incidente con López ya no reciben visitas en el convento.
Tanto Marcela como María fueron citadas por Rafecas para declarar en la causa ya que se encontraban en el convento de General Rodríguez la madrugada del 14 de junio pasado, cuando López fue detenido mientras intentaba esconder en ese lugar varios bolsos que contenían casi 9 millones de dólares.
Si bien en un principio el magistrado también investigaba a la madre Alba por presunto encubrimiento del exsecretario de Obras Públicas, luego la declaró inimputable.
Los peritos judiciales consideraron que la mujer, de 94 años, "no se encontraría en condiciones de declarar con discernimiento o introspección razonables".
Asimismo, Rafecas también dictó falta de mérito para la monja Inés, quien aparece en las filmaciones de las cámaras de seguridad ingresando los bolsos al interior del convento, los que -según declaró ella- creía que contenían comestibles.
En septiembre pasado, el fiscal de la causa, Federico Delgado, había pedido el procesamiento de Inés y paralelamente la indagatoria de María Antonia Casas y Marcela Estefanía Albín.
"Ellas habitaban el 14 de junio de 2016 una casa de oración que recibió parte de los U$S 9.000.000 de dólares que ocultó José López en horas de la madrugada. Esa suerte de desembarco, además, no tomó por sorpresa a las habitantes, sino que fue precedido de varias llamadas telefónicas que lo prepararon", había acusado Delgado.