La Justicia allanó en las últimas horas dos departamentos en la Capital Federal que habitan las hijas del exsecretario de Obras Públicas José López, detenido por presunto enriquecimiento ilícito, ante la sospecha de que los bienes forman parte de su patrimonio.
Fuentes judiciales informaron a NA que, por orden del juez, la Policía Federal allanó el 10 B y el 13 B del edificio ubicado sobre Las Heras 2032, en el barrio de Recoleta, en búsqueda de documentación.
El primero de los departamentos es habitado por María Amalia Díaz, esposa de López y también procesada por enriquecimiento ilícito, y una de las hijas menores de edad del exfuncionario. El otro, el 13B, es habitado por la otra hija del matrimonio.
Los dos allanamientos fueron pedidos por el fiscal federal Federico Delgado y ordenados por el juez tras el fallo de la Sala II de la Cámara Federal porteña que confirmó las imputaciones y ordenó profundizar la investigación sobre el entorno de López.
Los allanamientos fueron ordenados en búsqueda de información que permita determinar si López y su esposa Díaz son los verdaderos dueños de ambos departamentos, en especial del 13B, cuyo propietario es "Marketing y Eventos" de Carlos Gianni.
La firma "Marketing y Eventos" estuvo bajo la lupa por presuntas irregularidades en el montaje de stands en el predio de Tecnópols y, paralelamente, fue proveedor como agencia de viajes durante el gobierno kirchnerista. La firma del contrato por el departamento 13B fue suscripto en marzo de 2011 entre Gianni y Mariana Gisel Soules, la hijastra de López. López está detenido desde el 14 de junio pasado al ser encontrado con casi 9 millones de dólares en un convento de General Rodríguez; y días atrás la Cámara Federal confirmó su procesamiento así como el de su esposa.
A su vez el Tribunal confirmó las imputaciones contra el contador Andrés Galera y el empresario Eduardo Gutierrez, señalados como testaferros en la investigación.
En el mismo fallo, los jueces de la Sala II revocaron la falta de mérito con la que había sido beneficiada la monja Inés Aparicio, ubicada aquella noche en el convento, y dictaron su procesamiento sin prisión preventiva.