La presentación en la Legislatura de más de 434 mil firmas a favor del proyecto de Ecoparque estuvo marcada por la muerte de 15 ciervos gamos en el Zoológico de Mendoza. Pese a que el deceso de estos especímenes pueda significar una nueva mancha en la foja de la gestión actual, les sirvió como estandarte para defender su causa: la necesidad de terminar con el Zoo.
Acompañado por organizaciones ambientalistas que apoyan el Ecoparque, el secretario de Ambiente Humberto Mingorance llegó a la Casa de las Leyes con una carpeta de firmas bajo el brazo. Su intención es que la misma sirva como impulso para que se sancione la ley que da entidad al proyecto con el que pretenden cambiar el concepto del zoológico que actualmente funciona en la provincia.
En este contexto, la trágica muerte de estos 15 ciervos le sirvieron al funcionario para fundamentar su postura respecto al encierro de animales exóticos y las consecuencias que tienen en los mismos. "Si el Zoo no existiera y alguien viniera hoy a proponer que se encierren animales, no lo apoyaría nadie", advirtió Mingorance.
Si bien aclaró que el proyecto no puede aplicarse en un día, ya que implica un sinfín de acciones a realizar, dio algunas precisiones sobre su esencia. Por ejemplo, señaló que no se va a permitir más el ingreso de animales exóticos ni el intercambio con otros zoo. De esta manera, pretenden ir disminuyendo la población y utilizar el espacio para aquellos animales nativos que no se puedan trasladar a reservas.
Sin embargo, mientras que algunos animales exóticos están en condiciones de ser llevados a reservas naturales en otros puntos del mundo -como es el caso de la mona Cecilia y su posible transferencia a Brasil- hay otros cuya salud no permite afrontar el viaje. Por ejemplo, el oso Arturo. Para estos últimos, la idea contemplada en el proyecto es la de mejorar su habita mientras tengan que permanecer en la provincia.
Un tema inevitable en la conferencia fue el causal del deceso de 15 ciervos gamos, cuya muerte en un principio fue adjudicada a las condiciones climáticas que se han registrado en los últimos días. Pese a ello, la directora del Zoológico Mariana Caram aclaró que aún están analizando el motivo por el cual estos animales perdieron la vida.
Si bien reiteró que las condiciones del tiempo pueden haber desencadenado un problema de estrés, agrego otras variables como las condiciones de hacinamiento en las que viven. De todas maneras, por ahora no descartan que hayan sido envenenados o cualquier otra hipótesis posible.
"Estamos en plena búsqueda de las causas. La lluvia y el frío pueden ser un factor agravante de alguna situación latente que ya tienen estos animales. Se está haciendo un estudio y no hay nada cerrado", explicó Caram.
No todos quieren el proyecto
Mingorance y las organizaciones ambientalistas no sólo enfrentan un escollo en la Casa de las leyes, donde deben encontrar consenso para aprobar la iniciativa. El funcionario también deberá medir su fuerza con los empleados del Zoológico de Mendoza, quienes históricamente se han opuesto a cambios que puedan afectar su lugar de trabajo.
Aunque en el Gobierno prefieren no hablar del tema, saben que tendrán que mantenerse firmes ante los trabajadores y sindicalistas que no ven con buenos ojos el cierre del zoológico.
Un ex director del Zoo, Norberto Filippo, confesó en MDZ que en más de una oportunidad fue presionado cuando ejercía el cargo y admitió que para debilitar a una gestión "no hay nada mejor que la muerte de animales".
Al respecto, Caram subrayó que es necesario terminar con viejas prácticas que se han llevado a cabo en zoológico en donde muchos empleados están sumariados por irregularidades como la desaparición de animales.