El Arzobispado no detectó indicios del horror

El vocero del arzobispado, Marcelo De Benedectis, se mostró escandalizado con lo ocurrido y aseguró que no conocían los antecedentes de Nicolás Corradi (82), uno de los sacerdotes detenidos. Confirmó que desde el Vaticano han requerido información.

Foto: MDZ
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El vocero del arzobispado, Marcelo De Bedectis, rompió el silencio y habló sobre los casos de abuso sexual que fueron denunciados en el Instituto Antonio Próvolo, de Luján. "En la curia no había ningún dato, información, rumor. Nada. Son hechos gravísimos", aseguró y confirmó que desde el Vaticano ya han pedido informes a la congregación. En cuanto a los antecedentes de uno de los detenidos, el italiano Nicola Corradi, advirtió que no conocían su historial.

En este sentido, De Benedectis subrayó que hace décadas no se hacían controles de antecedentes de los religiosos, sino que se obedecían las órdenes de los superiores que los designaban. "En el 1996 no era tan común googlear", contextualizó.

Por este motivo, advirtió que en Mendoza no tenían conocimiento de las aberraciones por las cuales había sido acusado Corradi en Verona. "A Mendoza llegó en el 96 proveniente del Instituto Próvolo de La Plata", señaló. "Desconocíamos los antecedentes y no había indicios que alertaran el peligro. No pondríamos a un lobo a cuidar gallinas", aseveró el vocero del arzobispado de Mendoza.

Por otro lado, aclaró que en los últimos años se ha dado un cambio en la Iglesia y auguró que casos como el detectado en Mendoza son "los últimos coletazos de una práctica que  "ha hecho muchísimo daño a las familias, la comunidad y  la institución eclesiástica".

Para De Benedectis, este cambio empezó a gestarse en 2010 con las sanciones ante este tipo de casos. "Ante la denuncia se inicia una investigación civil y otra canónica, con la suspensión de la actividad del sacerdote", expresó.

En cambio, confesó que hubo otra época en la que se acostumbraba trasladar a los sacerdotes cuestionados a otro punto del planeta en el que no conocieran ese antecedente.  "Antiguamente puede ser que haya existido una praxis de traslados como, en este caso, de Italia a Argentina.

Por último, admitió que el nuncio apostólico está enterado de lo ocurrido y el Vaticano ha pedido informes a esta congregación. "Calculo que Francisco debe seguir muy de cerca todo lo que pasa en Argentina y esto ha sido un hecho muy doloroso. No solo para la iglesia, sino para la comunidad", concluyó.