Vergüenza ajena

Avergüenza esta disputa personal de Cristina Fernández negándose a concurrir a la Casa Rosada para la entrega de la banda y el bastón.

Foto: Publicada en La Voz
Foto: Publicada en La Voz

Lo sucedido estos últimos días en relación a las distintas ceremonias vinculadas a la asunción del nuevo presidente electo suscita estupor y causan vergüenza. Un hecho que debería estar teñido de institucionalidad democrática, formas constitucionales y respeto a la tradición y costumbres, se ha convertido en un " enfrentamiento" caprichoso y de ego individual.

El mandato de Mauricio Macri comienza formalmente con la jura ante la Asamblea Legislativa en la sede del Congreso Nacional. Así lo dispone la Constitución Nacional y así debe efectuarse y así se hará. El presidente recibe el poder que le ha concedido el pueblo en la sede de los representantes del pueblo.


La tradición y la costumbre señalan que la banda y el bastón, una vez en ejercicio del mandato, se deben entregar en la sede del Poder Ejecutivo, o sea en la Casa Rosada, lugar donde el presidente realiza sus labores diarias. Así se realizó con habitualidad, salvo cuando el entonces senador Eduardo Duhalde los recibió en el Congreso -luego de la crisis de los cinco presidentes y después de la renuncia de Fernando De la Rua- y la continuaron los Kirchner, finalizando en 2011 cuando la presidenta recibió los símbolos de manos de su hija Florencia.


El presidente electo quiere retomar la costumbre y la tradición y una vez recibidos los atributos, despedir a la Señora Presidenta saliente, agasajar a las delegaciones extranjeras presentes y posteriormente poner en función a los ministros.

La entrega de la banda y el bastón conllevan una simbología que no debe minimizase ni obviar por deseos, interpretaciones o especulaciones personales. Durante mucho tiempo y en diversas instancias o formalidades explícitas, la conducta de la Presidenta y de muchos de sus funcionarios ha sido ejecutada obviando lo dispuesto por las leyes y/o por las formalidades democráticas y republicanas.

Es necesario retomar la normalidad en el respeto y apego a las normas, a los principios de adhesión y tolerancia a las costumbres y opiniones diversas y también, en este caso, al deseo del Presidente entrante.
Avergüenza esta disputa personal de Cristina Fernández negándose a concurrir a la Casa Rosada para la entrega de la banda y el bastón. Parece un cuento sobre una republica bananera. Da vergüenza ajena y también propia. A dónde hemos llegado, frente a todo lo que debe afrontar el pueblo argentino.