La Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió esta tarde que la reforma a la Ley de Abastecimiento impulsada por el Gobierno podría derivar en una "estatización del mercado", y reiteró la posibilidad de concurrir a la Justicia, aunque reconoció que aún "falta mucho para llegar a esa instancia".
En una conferencia de prensa encabezada por su titular, Héctor Méndez, la central industrial volvió a cuestionar los alcances del proyecto de ley que debate el Congreso e impulsa el Ejecutivo.
Los dirigentes industriales se refirieron también a la modificación que aceptó el kirchnerismo en torno a dejar establecido que quedan "excluidas" de la norma las empresas pequeñas, y las medianas que no tengan "posición dominante de mercado". Al respecto, señalaron a la agencia Noticias Argentinas:
"Es un avance relativo, una mala ley aplicada a menos gente".
En este sentido, MDZ consultó a la periodista venezolana Yasmín Ojeda del diario La Verdad de ese país para saber cómo es vivir día a día con una norma similar a la que se pretende sancionar en Argentina.
"Casi dos años sin poder comprar leche en polvo en esta patria revolucionaria donde desapareció el champú y los desodorantes. La madres se pelean por pañales", relata.
"No tenemos libertad económica. Se restringió la compra en los mercados de los productos regulados (control de precio). Afectó los procesos de producción de las empresas. Causó escasez y bajó la producción", resume sobre lo que comenzó siendo un intento del presidente Nicolás Maduro por contener a la inflación.
"Se apela a la importación. Lo que requiere más divisa y como no se exporta casi nada, sólo petróleo ya te imaginas cómo estamos", admite. Y recuerda que hace poco, se implementó en los supermercados un sistema de control biométrico que mediante la captación de la huella dactilar controla las compras de la población con rigor militar.
-¿Beneficios para el ciudadano de a pie?
-Ninguno, en los supermercados cambiaron la dinámica de ofrecer los productos, lo que impactó en la calidad del servicio que ofrecían. Las colas interminables a consecuencias de los cambios que debieron hacer las cadenas de mercados. Los efectos no sólo fueron en los alimentos. Todo lo que tiene regulación de precios escasea o se compra al triple en un mercado paralelo.
"Las amas de casa conviven ahora con coleros y contrabandistas, se vive peor", remarca Ojeda a este medio.
Y utiliza un adjetivo para simplificar lo que significó la ley de abastecimiento en ese país caribeño: "Macabro, todo se ha vuelto más macabro", asegura sin dudar.
(Clarisa Ercolano)