En medio de la complicada situación judicial del presidente Amado Boudou la presidenta, Cristina Fernández le indicó a su compañero de fórmula que fuera al programa kirchnerista 6,7,8 donde podría defenderse sin sufrir ataques.
Luego, resistido por el conjunto de los peronistas y con el veto fundamental de Máximo Kirchner, los pasos dados por el vice en el caso Ciccone lo dejaron fuera de juego, según señaló Clarín.
El vicepresidente sigue repitiendo cuales fueron las razones para su intervención en el caso de la imprenta: “Néstor me dio la orden. Me dijo andá y sacale ese negocio a Duhalde. Yo le cumplí”.
Luego el Gobierno le dio la espalda y solo Gabriel Mariotto, Martín Sabbatella y Luis D'Elía se muestran con el en actos partidarios.
Boudou permanece aislado de sus compañeros, los senadores oficialistas no lo atienden y el Sudoku se convierte un un refugio para sus tiempos libres, que son muchos, señala el mismo diario.
El domingo pasado, el vicepresidente atendió la recomendación de la primera mandataria y fue a los estudios del programa oficialista donde aseguró que no va a aceptar el pedido de la oposición que le indicaron que se tomara licencia para enfrentar a la justicia.
"Voy a seguir trabajando y a seguir defendiéndome en la justicia o donde haga falta", aseguró el funcionario y dejó entrever que está de acuerdo con los dichos de su abogado, Diego Pirota, sobre que está acusado en una "causa mediática", cuando en realidad "no hay delito".
Además, explicó que no se siente abandonado por el kirchnerismo:
No me dejaron solo, uno no va a involucrar a los demás, aseguró.
Según el vicepresidente no existe "espacio más plural que el kirchnerismo", por eso es que considera "magnífica la tarea de ser el conductor de ese espacio político".