Secretos del expediente Oyarbide

El freno a un allanamiento mantiene al juez en el medio de fuertes cuestionamientos. Qué dice el expediente.

“Ustedes no saben quién soy yo, yo la tengo más larga que cualquiera” (Sic.),“no saben con quién se metieron, si a mí me pasa algo ustedes se van conmigo” (Sic.), vociferaba, desencajado, Alejandro Greppi, dueño de la mutual Propyme, cuando miró a los ojos a los policías que realizaban el allanamiento de su empresa ordenado por el Juzgado Federal 5, a cargo del doctor Norberto Oyarbide.


El párrafo, que consta en el expediente, es apenas una muestra de la historia que, una vez más, colocó al juez Oyarbide en el ojo de la tormenta. El propio magistrado, admitió que había frenado el allanamiento a Propyme, a partir de la llamada de Carlos Liuzzi, segundo del secretario Legal y Técnico de Cristina Kirchner, Carlos Zannini. Liuzzi y Greppi, son amigos de toda la vida.


El 19 de diciembre pasado un grupo de la Policía Federal ingresó a las oficinas de Greppi, según consta en las cámaras de video, exhibiendo las órdenes de allanamiento correspondientes. Greppi asegura que le pidieron 300mil dólares para dejar todo en la nada y que el se negó al soborno hasta que el mismo Oyarbide, volvió sobre sus pasos y detuvo el allanamiento.


Luego de la conmoción mediática, tres policías se presentaron de manera espontánea a declarar y negaron la versión que dieron Greppi y su abogado Fernando Torres. El primero fue Fabio Ascona, subcomisario a cargo de todos los procedimientos ordenados aquel día por Oyarbide. 25 años de servicio, sin sanciones y con varios premios y menciones en su haber. Lo siguió el sargento primero César Ceballos. Y el tercero en hacerlo fue Juan Saizar.

Poco se sabía hasta ahora de los efectivos policiales que participaron del allanamiento que no fue. Ahora, de manera exclusiva, MDZ pudo acceder a sus declaraciones y además a pruebas registradas por las cámaras de seguridad del edificio, que dan por tierra con la versión que Oyarbide aceptó crédulamente. Los policías están denunciados y en disponibilidad desde el mismo momento en que el juez dio la orden de abortar el procedimiento.


El oficial Saizar, señala en su declaración que “En un momento dado, mientras me encontraba en la Sala de Recepción labrando el Acta, escucho que Guillermo GREPPI se pone a gritar desaforadamente y emitiendo insultos de alto calibre en forma impersonal –infiriendo que hablaba por teléfono- “SIEMPRE QUE UDS. ME NECESITAN YO LOS AYUDO…ME MANDASTE A ALLANAR POR … OYARBIDE (refiriéndose de manera inapropiada y discriminatoria de alguna posible elección sexual del Magistrado)…SACAME YA A LA POLICIA DE ACA. sic.”; ante la magnitud de los gritos, junto a un testigo me dirigí desde la Sala de Recepción donde estaba labrando el Acta hasta la Sala de Presidencia, donde CEBALLOS me informa que este hombre estaba furioso y “LLAMANDO A TODO EL MUNDO” y que le quiso pasar “CON UN TAL ZANNINI”.


El allanamiento de la .mutual era solo una parte de la cadena de una investigación que duró 7 meses, que requirió de 15 teléfonos intervenidos y que iba a cerrarse con 22 allanamientos simultáneos en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires, que quedaron truncos ya que al frenarse un operativo, el resto de los allanamientos tampoco se llevó a cabo.


Las capturas de cámaras de seguridad a las que MDZ pudo acceder, evidencian como personal de la empresa sacaba documentación pese a la presencia policial. Esas capturas, fueron puestas a disposición del juez interviniente. La cámara Identificada como SEGURIDAD (DVD 8) muestra a un empleado que pretende retirarse con cuatro biblioratos siendo alcanzado por la Policía. “Sentado ello, si efectivamente no había nada en la oficina que comprometiera a la Mutual Propyme, de la cual Greppi es su Presidente y Torres su abogado, ¿por qué entonces el personal pretendía huir con varias carpetas, sacan los papeles de las impresoras, guardan el dinero, etc. mientras la secretaria demoraba el ingreso de la Policía?”, inquiere el escrito elevado por la defensa.

"Solo por un llamado y sin apersonarse siquiera en el lugar, Oyarbide frena el allanamiento. La denuncia por la supuesta coima tampoco se hizo como correspondía y el allanamiento daba positivo. El personal policial iba a secuestrar material que involucraba a los allanados y en definitiva no se secuestró nada", relató la abogada Valeria Corbacho, defensora de los efectivos policiales.

"...En presencia del Dr. Torres y de los testigos instrumentales convocados al efecto, se inspeccionó dicho lugar donde se guardaba gran cantidad de dinero, había un escritorio con una computadora, gran cantidad de papeles y cheques. También se encontró un arma de fuego (pistola calibre 9 mm marca Bersa) adentro de una mochila que estaba arriba de un mueble, de la que nadie de los allí presentes pudo dar cuenta de su titularidad”, describió en tanto el comisario Ascona sobre el procedimiento que por ese entonces aún seguía su curso.

“Durante la inspección se hallaron y se apartaron para su secuestro numerosa cantidad de cheques (aproximadamente ocho cajas tipo archivo), computadoras conteniendo información vinculada a distintas Empresas que figuraban en la orden de allanamiento, y documentación, estos elementos de prueba se relacionaban concretamente -por lo que puede recordar el personal policial- con una Empresa denominada “La Escondida Ganados S.A.” y otra denominada “Agropecuaria Ganadera S.A.”, declaró el ahora suspendido Ascona.

Casi como un corolario, puede tomarse al tramo final de la declaración de Saizar: “Alrededor de las 18.00 hs. la comitiva policial se retira del lugar acompañada por el abogado TORRES y Guillermo GREPPI. En la puerta de la financiera y durante los saludos de rigor, GREPPI nos dice sobrándonos: “VIERON QUE YO LES DIJE QUE ESTO LO PARABA”. Sin replicar absolutamente nada nos retiramos por los ascensores.” “Mientras descendíamos del piso 20 CEBALLOS pregunta: ¿Quién es ZANNINI? A lo que le respondo que entiendo que se trataría del Secretario Legal y Técnico de Presidencia de la Nación, obteniendo como respuesta: “NUESTRO CULO NO VALE NADA”.

Clarisa Ercolano