Amado Boudou: "No sé de qué me acusan"

Luego de que se complicara su situación judicial, el vicepresidente de la Nación aseguró que pone "el pecho" y se va a presentar en caso de que lo citen a indagatoria.

Amado Boudou habló este miércoles con el periodista Víctor Hugo Morales por radio Continental y disparó: "No sé de qué me acusan, no sé de qué estoy imputado".

Esto ocurre poco después de que la hija de Héctor Ciccone presentara un acta que complica su situación procesal. En el escrito, certificado por escribano público, el dueño de la imprenta de papeles de seguridad repasó un encuentro que compartió con el ex ministro de Economía para negociar los detalles del traspaso de la compañía.

A ese respecto, Boudou aseguró que está dispuesto a "poner el pecho" y a presentarse a declarar ante el juez federal Ariel Lijo en caso de que lo citen a indagatoria. El magistrado debe decidir en las próximas semanas sobre un pedido realizado por el fiscal Jorge Di Lello.

"Yo voy a seguir dando la cara siempre, como hice la semana pasada, para decir ¡acá estoy!", insistió Boudou.

A su vez, el vice aseguró que ni él ni el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray "hicieron nada" ilegal con respecto a la empresa Ciccone y calificó de "operetas mediáticas" acusaciones en su contra.

"Los Ciccone no encontraron a quien corromper. Si me hubieran corrompido, hoy seguirían haciendo los documentos y los billetes y no tendría ninguna causa penal", enfatizó Boudou.

Boudou desestimó la validez de un acta publicada por el diario Clarín sobre un acta en la que Héctor Ciccone declararía que en un encuentro el vicepresidente y José María Núñez Carmona "hablaron y trataron temas vinculados con el devenir de la negociación" de la compañía.

"Esta es un acta que hizo en teoría una persona que falleció ante un escribano. Lo gracioso es que el escribano justo hace un año dijo ante el juez Ariel Lijo y bajo juramento que  nunca me mencionaron a Boudou ni Núñez Carmona ", señaló el vicepresidente.

Para Boudou, la publicación de esa información se trató de una "operación mediática para tapar una gran noticia de un gran trabajo que hizo el gobierno" en el acuerdo con la compañía petrolera Repsol.