"Devaluar es la peor medida para ganar competitividad"

Lo aseguró el economista Alfredo Zaiat que se encuentra en Mendoza para presentar su libro "Economía a contramano. Entiende que una medida de ese tipo generaría enormes costos sociales una caída del nivel de la actividad económica. Cómo entender la economía política".

Foto: mateamargo.org
Foto: mateamargo.org

El economista y periodista, Alfredo Zaiat, aseguró hoy que "devaluar es la peor medida para ganar competitividad" porque "se gana una competitividad ficticia,
pero generando unos costos" inmensos, que terminan en última instancia "perjudicando a la mayoría de la población".

El economista se encuentra en Mendoza para presentar su libro "Economía a contramano. Cómo entender la economía política", que se realizará esta tarde en el Salón de Grado de la UNCuyo. 

Invitado por la delegación local de la Confederación General Económica (CGE), anoche Zaiat disertó en el Espacio Cultural Julio Le Parc sobre "El desafío de la Industrialización en Argentina".

Zaiat definió como vital "la necesidad de la recuperación de una burguesía nacional dinámica, comprometida con el destino nacional, inversora, para expandir la frontera de producción, que deje atrás comportamientos históricos de una burguesía rentística y fugadora de capitales, que en última instancia la defino como una burguesía fallida".

Explicó que hubo una fuga de capitales de 80 mil millones de dólares entre julio de 2007 y octubre de 2011, y que "eso es un reflejo, una exteriorización de esa burguesía fugadora serial de capital que replica comportamientos de destinar el ahorro interno a la compra de moneda extranjera, retaceando recursos de inversión para el desarrollo nacional".

"Devaluar es la peor medida para ganar competitividad. Se gana una competitividad ficticia, pero generando unos costos sociales, económicos, y políticos inmensos, que terminan en última instancia perjudicando a la mayoría de la población", aseveró.

Y agregó que "puede beneficiar a algún sector particular, como al exportador industrial de insumos difundidos como el acero, o el aluminio; al exportador agrario; o a exportadores de alguna economía regional. Pero generaría enormes costos sociales por el shock inflacionario y por una caída del nivel de la actividad
económica. Y rápidamente esa competitividad quedaría absorbida, y
no tendría ningún beneficio para toda la economía".

"La economía siempre está en un marco de tensión y de rupturas, porque no se puede pensar que (la economía) puede estar en equilibrio permanente", dijo.

"Si uno lo ve a nivel de ciclos, los últimos 10 años -no solamente en Argentina sino en Latinoamérica-, es una década que ha tenido sustanciales avances en muchísimos frentes, comparado con la década perdida del 90, y con la década del endeudamiento del 80. La Argentina tiene que empezar a ver en perspectiva qué es en lo que se ha avanzado en comparación a décadas pasadas, y todo lo que
falta avanzar", agregó.

También cargó contra los "Economistas pronosticadores", de quienes dijo: "no existen. Eso es falso. Es parte de esta figura que se ha instalado no solo en Argentina, sino a nivel mundial, de que los economistas saben lo que va a pasar, que tienen un saber supuestamente neutral, pero que en realidad es eminentemente político e ideológico, que no está mal, pero ellos lo ocultan".

"Y han demostrado, una y otra vez, que sus pronósticos fallan. La verdad es que no se puede pronosticar porque no se sabe. La economía es permanente tensión, con sujetos económicos y sociales con intereses contrapuestos, hay factores locales y externos que intervienen", añadió.

Zaiat presentará su libro, editado por Planeta, en el marco de la Maestría en Política y Planificación Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNCuyo.