"Me gusta la batalla contra el autoritarismo y la prepotencia, a diferencia de Gil Lavedra, que es un blando, porque cree en el diálogo".
Esto lo dijo Elisa Carrió en el debate televisivo de candidatos porteños para diputados nacionales. El programa A dos voces (TN) arrancó bien, con expositores muy entusiasmados y de a poco el discurso del debate se fue transformando un intercambio de pases de factura.
De este modo y pese a que fue tema constante la necesidad de mostrar una oposición unida, los pases de factura permanentes convirtieron esa idea en una contradicción constante. Y lo que más prevaleción fue las acusaciones entre los que los "ex compañeros" de la UCR: Ricardo Gil Lavedra, Elisa Carrió y en un nivel más abajo, Leandro Illia.
"Yo no creo que vos seas dura, sino profundamente ineficaz y dogmática, te has encerrado en una verdad única. Yo estoy contra todas formas a autoritarismo. Y quienes piensan que tienen una verdad única son autoritarios", fue la respuesta de Gil Lavedra a Carrió.
En tanto, en otro intercambio de golpes entre radicales, Illia le reprochó a Gil Lavedra por "el pacto con (el diputado peronista disidente Francisco) de Narváez" en las elecciones presidenciales de 2011 y resaltó: "Hay que tener coherencia en la vida política. Por eso no nos cree la gente".
Y luego Gil Lavedra apuntó nuevamente a Carrió al cuestionarle por haberse ausentado en votaciones clave del Diputados, tales como la ley antiterrorista, la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la ley de tierras y Carrió lo atribuyó a "gravísimos problemas de salud" y a que quería estar presente en la graduación de su hijo menor en Chaco.
Mientras, del otro lado de la pantalla, los televidentes esperaban un mensaje que ayudara a definir su voto para el 11 de agosto.
Difícilmente hayan logrado una decisión.