La oposición impresentable

Padilla opina y convoca al debate, como siempre. ¿Quiénes son los opositores? Su planteo, que está esperando que hagás el tuyo.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

 Son impresentables. Los precandidatos a cualquier cosa de la oposición son impresentables. Y juntos, más. Y desunidos, más. Y declarando desde el oportunismo en los medios, más. El único coherente es Macri. Mauricio no anda con vueltas ni discursos con doble sentido. Va a los bifes (corta la bocha) y por eso está midiendo más que cualquier saltimbanqui de centro-derecha o centro-izquierda.

Macri es de derecha y no confunde. Es un empresario y piensa como empresario de la política. Piensa con la caja, en base al debe y el haber. Y además no se muestran tan genuflexo a Clarín o a la Nación. Porque tiene espalda propia. Dice boludeces pero las dice desde el lugar que ocupa en la política argentina: el neoliberalismo a cara descubierta. Por eso ha puesto en jaque a los demás: Sanz, Cobos, Cornejo, Carrió, Pino, Binner, Massa. Les ha metido contradicciones al interior de la comparsa. Los hace pelearse entre ellos. Consigue adhesiones de algunos y rechazos de otros.

Macri es el que está marcando la agenda de la oposición política argentina. Y eso, no es más que la demostración de que la oposición no tiene proyecto propio. Y tampoco un solo timón. Encima se están haciendo zancadillas todos los días, se matan. Se odian. Construyen un castillo en la arena y viene uno y lo pisa, se los pisa en la cara y se los desintegra. Lanata los basurea, los periodistas que laburan para ellos los retan, la gente ni los entiende. Se oponen a todo.

La oposición no ha podido hasta el momento articular nada. Lo único que hacen son operaciones de prensa. Esto es: sacarse fotos con unos o con otros para que las vean los demás y monten en cólera. Suman al traica de Insaurralde y a Jésica. Lo tienen a Tinelli de su lado. No pueden juntar a mil tipos en un acto porque no se animan a hacer un acto.

Berni les choreó el discurso de la inseguridad por derecha. Scioli les choreó el feeling con la gente desde la gestión en la Provincia de Buenos Aires y la imagen de pacifista con el discurso del consenso. Cristina trepa en su imagen positiva. La izquierda (la que se autoproclama izquierda) hace trabajo de hormiga con la imagen edulcorada de Nico del Caño (parece el nombre de un tenista). Barrionuevo es un barrabrava berreta que espanta gente y pianta votos cuando sale ladrando en las teles. Duhalde metió la cabeza en el pozo para guardarse hasta que aclare y no la puede sacar (el chiste es obvio).

Por todo ello, les digo gracias muchachos y muchachas. Gracias por mostrar la hilacha. Cristina conduce.