Ayer, el gobernador de Mendoza, Francisco "Paco" Pérez, presentó la lista de candidatos del PJ que competirán contra el radical Julio Cobos en las próximas elecciones.
Encabezada por el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, la Presidenta –encargada de ultimar las listas en todo el país hasta último momento- dejó en claro que Mendoza no es la excepción a la hora de premiar a viejos caciques incondicionales y de no innovar con nuevos paradigmas en el cuarto distrito electoral más importante de la Argentina. La provincia representa el 4,3 por ciento del padrón y 1.230.376 personas están habilitadas para votar.
"Cuando tengan a una mujer como presidenta de la Nación, recién entonces van tener autoridad moral para hablar", lanzó Pérez a los radicales en la presentación de ayer en Arena Maipú, en medio de los cuestionamientos de la UCR por el cupo femenino y en referencia al tercer lugar de la lista pejotista, ocupado por Tatiana Mussato, titular de Asociativismo y Cooperativas.
Sin embargo, desde Casa Rosada tendrían en claro que ni Abraham ni el diputado nacional Omar Félix, quien buscará su reelección en la Cámara baja, podrán hacerle frente a Cobos.
Así surgió la “troyana” estrategia de postular al exmandatario radical Roberto Iglesias por fuera de la UCR, a través del Partido Federal, que si bien fragmentó al centenario bloque, se prevé que la jugada no sea suficiente.
"Si la Presidenta es mujer, tendrían que actuar en consonancia con lo que ella declama siempre”, contestó ayer Cobos a Pérez.
En medio de impugnaciones por el cupo femenino, por estas horas, todas las encuestas darían como ganador al ex vicepresidente y la lista oficialista tiene poco peso y Mendoza es una de las provincias en la que se espera una dura derrota del kirchnerismo.
La última encuesta relevada en la provincia sobre intención de voto es de Isonomía y se conoció a principios de junio. Allí se ubicaba a Cobos al frente, con 41 puntos, seguido, lejos, por la lista de Frente para la Victoria, con 19.
Pero Mendoza no es la única, exceptuando Buenos Aires, el kirchnerismo se prepara para enfrentar derrotas en las principales provincias del país, incluso en Santa Cruz.
Las provincias en disputa representan más del 30% del padrón, esto significa que para equilibrar la balanza electoral, el oficialismo deberá tener un excelente desempeño en Buenos Aires.