Para Patricia Giménez, las medidas lanzadas por el Gobierno nacional para controlar el alza de precios en los productos sólo servirán a los sectores vulnerables en lo inmediato. En esa línea, la compañera de lista de Julio Cobos , sostuvo que habría que limitar el poder de influencia de Guillermo Moreno y recalcó que los datos sobre inflación oficiales ocultan, a su vez, la verdadera realidad sobre la pobreza.
Giménez sabe que el dato estadístico es una construcción que resulta a partir de la manera -o método- en que se indaga en la realidad. De allí la elección del radicalismo para que ocupe un segundo lugar en la lista para el Congreso nacional: es una cara nueva, de perfil técnico, no viciada con las mañas de la política -actualmente es directora de una escuela en Maipú, da clases en el nivel terciario y tiene una consultora- y sabe dónde apuntar sobre una cuestión polémica, la inflación.
En esta línea, Giménez sostuvo que el control de precios que implementará la Secretaría de Comercio Interior con la ayuda de militantes kirchneristas es una iniciativa que fracasará, principalmente, porque lo que se controla es el precio final y no se pone la lupa en el proceso intermedio.
"El control de precios nunca he servido", disparó. Y señaló que si bien el control "parece bueno, momentáneamente, pero necesitamos medidas más de fondo. No se puede vivir con una inflación permanente del 25 por ciento".
De la misma manera, la ex titular de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas consideró que el congelamiento de precios para 500 productos sólo sirve a los más necesitados en lo inmediato, pero no como política de largo plazo.
Giménez sostuvo que esa es la inflación actual en base a las mediciones de las consultoras privadas y por los acuerdos paritarios logrados con los gremios que tuvieron un techo en ese porcentaje. Bajo este dato, consideró que cuando el Indec disfraza las cifras -para el organismo oficial, es del 10 por ciento-, en el fondo, lo que se está ocultando es el nivel real de pobreza.
"El problema de no medir seriamente la inflación es que perdemos los pobres. Al no tener un dato cierto de la inflación, vos decís tengo 10 pobre cuando tengo 50. Mucho más grave que perder el número de la inflación por sí mismo, es por el cálculo de la pobreza", explicó.
Y graficó: "Tenemos oculto ese número. Al tener un número de la inflación, que no es el real, estamos ocultando el valor de la indigencia. Si estoy gorda, me tengo que pesar y ver cuántos kilos tengo que bajar. Manejarlo sin el número es una irresponsabilidad".
Por ello, consideró que el poder de Moreno debe ser limitado. "Al modelo kirchnerista es un funcionario útil, pero los ciudadanos no se sienten identificados con esa figura que es prepotente, que resuelve las cosas de manera muy coercitiva", definió.
2007, el año de los dos índices
La figura de Giménez mantuvo en vilo la relación política entre el Gobierno provincial y el nacional cuando Cobos, como gobernador, era compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner. Por aquellos días, la DEIE a su cargo publicó una cifra sobre la inflación que tomaba distancia sobre la otorgada por el Indec.
Así, mientras la provincia registraba un incremento del 3,1 por ciento, el organismo nacional de estadísticas reflejaba un porcentaje menor, apenas 1,5. Un mes después, la situación volvió a reiterarse, ya que el organismo mendocino ventilaba que los costos de los productos habían sufrido un alza del 1,7 por ciento. El doble de lo registrado por el Indec.
Esto provocó cortocircuitos en la relación entre Cobos y los Kirchner. La gestión cobista pidió, en su momento, explicaciones a la titular del Indec, Ana Maria Edwin, para que rectificara o ratificara la información oficial y empezó a asomar cierta preocupación en Casa Rosada por el dislate mendocino.
Con la gestión de Celso Jaque, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) local dejó de realizarse y los datos sobre la inflación fueron los otorgados por el Indec. A Patricia Giménez la sucedió María Inés Crisafulli, que cuestionó a la anterior gestión al señalar que fue un error manejarse con índices propios.
Pero por aquellos días donde se jugaba su destino electoral, Cobos trató de minimizar la situación y señaló que la diferencia se debía a cuestiones técnicas. De hecho, hasta se mostró incómodo y molesto por la insistencia periodística al respecto, aunque respaldo el trabajo realizado por Giménez.
Ahora, Giménez servirá para indagar en una de las situaciones que el oficialismo no termina de explicar correctamente y que, cuando surje, se producen situaciones bochornosas como la vivida por el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, al ser entrevistado por una periodista griega.
En el armado radical, Giménez será la que diseccione una preocupación no menor en la ciudadanía. El costo de la vida cotidiana. Así lo interpreta la ahora precandidata radical sobre la manipulación de datos por parte del Indec:
"Miente, miente que algo quedará. Creímos durante mucho tiempo que íbamos a lograr frenarlo con esto, pero la realidad se mueve. No podemos ocultar porque, a la larga, los números se visualizan".