El culebrón de Lázaro Báez

Los más importantes diarios del país presentan hoy informes sobre el tema denunciado por Lanata el domingo pasado. Los vínculos entre Báez, la AFIP y la DGI, su hijo y la versión de "Tiempo Argentino".

Los principales diarios nacionales opositores, Clarín, La Nación y Perfil, llevan en sus portadas de hoy informes derivados de las denuncias de lavado de dinero realizadas por Jorge Lanata en su programa del domingo pasado.

Lázaro Báez es uno de los principales protagonistas de esta historia en la que se habría elaborado toda una trama para lavar dinero, en una maniobra que salpica al ex presidente Néstor Kirchner, amigo del empresario sospechado.

En el diario La Nación, un informe de Hugo Alconada Mon da detalles preocupantes acerca de la relación de Báez con la DGI. Y es que la abogada del empresario, Paola Martínez Naifleisch, constituyó su domicilio para litigar contra la AFIP en las oficinas privadas del titular de la DGI, Ángel Toninelli, pero a esto se agrega que la defensora de Báez ha presentado como su teléfono una línea que aún puede aparecer figurando a nombre de Federico Tinonelli, hijo de Ángel.

Las posibles relaciones entre Báez y Toninelli habían sido negadas por el funcionario en el 2008, cuando asumió al frente de la DGI.

Recordemos además que el titular del organismo que debe investigar al empresario, Ricardo Echegaray, quien está ahora al frente de la AFIP, fue abogado de Gotti SA, una de las constructoras vinculadas Báez, desempeñando esta tarea entre 2000 y 2001.

Por su parte, el diario Perfil dio a conocer una encuesta elaborada por la consultora Raúl G. Aragón y Asociados que asegura que el 70,7% de las personas entrevistadas cree en la veracidad de la denuncia formulada por Jorge Lanata, mientras que el 14% le resta veracidad y el 15,3% no tiene opinión formada al respecto.

Estos datos se dan a conocer luego de una semana en la que Leonardo Fariña y Federico Elaskar salieron a desmentir en canales de televisión las historias que le habían contado a Lanata, aunque esto no parece haber tenido mucho efecto positivo para los denunciados, puesto que el mismo diario publica los resultados de otra encuesta, esta realizada por

Esta cifra, contundente, tuvo su correlato en las consignas planteadas en la multitudinaria marcha del pasado 18 de abril, donde se exigía el fin de la corrupción el estudio de Raúl G. Aragón y Asociados, que sostiene que el más perjudicado es Fariña (22,5% de los encuestados), los Kirchner (17,9%), Báez (16,5%), todos (10,9%) ninguno, (5,3%), mientra que el porcentaje de quienes no respondieron fue del 24,3%.

Además, tanto el diario Perfil como el Clarín, este en un dossier sobre el caso, informan, entre otras cosas, que Martín Báez, hijo del empresario santacruceño, reconoció sus conexiones con Fariña. Martín es uno de los directores del grupo de su padre, y admitió que conocía a Leonardo Fariña, aunque no negó que este hubiera trabajado para Austral Construcciones SA,

A Fariña y Martín Báez los presentó “gente de Plus Carga”, explicó el hijo del empresario relacionado con Kirchner, refiriéndose a una empresa nacional con sede en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, que se dedica a la producción de equipos de alta performance para la higiene urbana e industrial, y el transporte automotor.

Y en cuanto a la relación laboral con Fariña, dijo: "Lo trajeron para que haga operaciones desde Buenos Aires, pero cuando cambió su perfil y empezó a aparecer en los medios, nos desvinculamos de él".

Sin embargo, Martín Báez negó conocer a Elaskar, ex dueño de la consultora financiera SGI en Puerto Madero desde la que habrían partido varios millones de dólares al exterior y que pasó a ser más como "La Rosadita", por el tránsito de funcionarios que aparentemente hubo en ella.

Por último, el diario oficialista Tiempo Argentino publica hoy una columna desarrollando el tema, pero dando por sentado que todo se trató de un juego de Fariña, “el joven de aire jactancioso y peinado con rodete que convulsionó a la tevé” y “el ignoto Federico Elaskar, ex propietario de la financiera SGI”, y más adelante sosotiene:

En el fárrago de palabras que los muchachos desplegaron ante su famoso entrevistador, había afirmaciones vagas que deleitaban a la hinchada lanatiana –como las referencias a la más que evidente relación histórica entre Báez y el matrimonio presidencial–, pero pocas precisiones sobre pistas elementales para cualquier investigación sobre lavado.

Algunas de estas dudas se disiparon, más temprano que tarde, con la posterior aparición de Fariña y Elaskar en programas de chimentos y el noticiero de América TV. Ambos dijeron que casi todo lo que habían dicho en el programa de Lanata había sido mentira. El marido de Jelinek dijo que montó un show de ficción a pedido del conductor. El financista, que mintió para cobrarle una deuda a Helvetic Group, la firma suiza que compró su financiera. ¿Y Lázaro Báez? ¿Y el lavado? ¿Y la presunta plata oculta de Néstor Kirchner? “Todo mentira”, dijeron –a coro, pero en horarios y programas distintos– los denunciantes, derribando con un soplido el castillo de naipes que la armada del Grupo Clarín había edificado a su alrededor.

A falta de pruebas más contundentes que los dichos de Fariña y Elaskar, la desmentida de los denunciantes asesta un duro golpe a la construcción de lo que el Grupo llamó “la ruta del dinero K”. Sólo la obtención de pruebas documentales, o la ratificación judicial de las pretendidas denuncias, podrían revertir lo que en tres días pasó de ser “la investigación del año” a un bochornoso bluff. Los antecedentes, por cierto, no son alentadores. Lo sabe bien Elisa Carrió, quien el lunes se presentó a primera hora con el programa de Lanata en una mano y con una nueva denuncia por asociación ilícita contra la familia Kirchner en la otra.

El tema hoy tendrá otro capítulo, de acuerdo a lo prometido por Jorge Lanata, quien aseguró que en la emisión de esta noche revelaría quién era el jefe de la supuesta red de lavado de dinero K.

Habrá que esperar para saber cómo continúa todo esto que, en clave de culebrón, puede alterar seriamente la vida política del oficialismo.