Vale: ¿El espejo de YPF?

Con el anuncio de que la minera brasileña Vale deja la Argentina, los peores temores recrudecieron en las últimas horas. Cimbronazo en Mendoza y el temor a un efecto YPF 2.

Foto: Liliana Hidalgo/MDZ
Foto: Liliana Hidalgo/MDZ

Hoy, a primera hora de la tarde, se reunirán los gobernadores de Mendoza, Neuquén, Río Negro y el intendente de Bahía Blanca, en el Ministerio de Trabajo. El encuentro es una cruda postal de la preocupación que en estas horas ronda al oficialismo provincial por la retirada de la firma Vale de la Argentina.

Si bien se analiza sancionar a la empresa y quitarle la concesión de la mina Potasio Río Colorado, ello no solucionará los problemas de fondo, cuyo tópico principal ronda en los más de 6 mil puestos de trabajo que quedarán a la deriva. No es especulación: los contratistas ya recibieron por parte de Vale la mala noticia de que tienen que desarmar la mina.

Anoche, Francisco Pérez intentó quitarle dramatismo a la trama: “Les hemos pedido que confíen y tengan paciencia. La decisión política es que el proyecto se haga sea como sea”, advirtió. Esas palabras, lejos de tranquilizar a la ciudadanía, provocaron una odiosa comparación con lo ocurrido con Repsol en el marco de la expropiación de YPF.

Si bien en este caso se trata de una quita de concesión y no de una expropiación, la situación es similar en algún punto. Por caso, ¿logrará el gobernador mendocino conseguir quien aporte los fondos necesarios para seguir adelante con el proyecto? La respuesta se acerca más al escepticismo que a la esperanza.

Debe recordarse que en el caso de Repsol ocurrió algo parecido: al igual que ahora, primero se tomó la decisión política y luego se intentó argumentar. Luego, se dijo que se conseguiría un socio que invirtiera y que YPF lograría crecer hasta ser una empresa tan o más rentable que cuando la manejaban los españoles. Hasta el día de hoy, ello no ha ocurrido.

Solo un dato permite graficar la situación: el valor de la empresa petrolera cayó un 70% hacia fines de 2012.

Ese es el fantasma que persigue en estas horas a Paco Pérez, más allá de las diferencias puntuales que pudieran existir entre una situación y la otra.

Como sea, no es menor el desafío que deberá enfrentar el gobernador en el mediano plazo. Baste mencionar que hasta ahora el Gobierno nacional solo se mostró evasivo y tiró la pelota a la provincia de Mendoza. Ergo, el esfuerzo que habrá que hacer a futuro será tan autóctono como mayúsculo.

Es toda una paradoja: las políticas que llevaron a la situación que hoy enfrenta la provincia fueron provocadas por las erráticas medidas del oficialismo nacional. Sin embargo, nadie de la Casa Rosada ha mostrado voluntad de querer aportar a una solución.

Lo que suceda esta tarde, será revelador. De allí saldrá el posible plan de trabajo que permita aportar la tranquilidad que no se encuentra en estas horas. O, al revés: será un nuevo paso hacia el camino de la desazón que ya se ha iniciado.