El costo de problemas recurrentes

Luego de una década de crecimiento incesante, el país suma a las preocupaciones por el dólar y la inflación, los problemas eléctricos y los saqueos. Un informe de NA sobre el estado de situación.

Luego de diez años de crecimiento sostenido, la Argentina vive ahora un incipiente déja vu: a las preocupaciones por el dólar y la inflación, se sumaron en los últimos dos diciembres los saqueos y los cortes de luz.

La vigilia de esta Navidad transportó a muchos argentinos a los peores tiempos del Gobierno de Raúl Alfonsín o a la crisis que antecedió la caída de Fernando de la Rúa, aunque el país muestre diferencias sustanciales con aquellos días de crisis.

El argumento oficial es que el propio crecimiento económico intensificó el consumo. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich y el ministro de Planificación, Julio De Vido acusaron a las empresas distribuidoras por los cortes del suministro.

Nobleza obliga, la Argentina muestra aceptables estándares de generación y transporte de energía, las otras dos etapas del circuito que concluye con el suministro en hogares e industrias.

En cuanto a la generación, la matriz está más diversificada que hace diez años -en sus variantes hidroeléctrica, nuclear, térmica y renovable-, al tiempo que el Gobierno fue cerrando un anillo en el país para tener una red de transporte más ramificada, vinculada y no tan lineal.

El problema es el de la distribución, donde por la falta de inversiones las redes no logran absorber el enorme crecimiento de la demanda ante fenómenos climáticos estacionales.

Todos los que tenían alguna vinculación con el sector energético sabían de antemano que ante lo que se define como una ola de calor los usuarios iban a sufrir cortes.

Las empresas requieren de mayores ingresos para hacer esas obras y hablaron de incrementar las tarifas, que por la vía de los subsidios, en el ámbito de la zona metropolitana de Buenos Aires, son de las más baratas de Latinoamérica.

El Gobierno amenazó con quitarles la concesión, lo cual tampoco parece el mejor escenario, por los costos posteriores (la cuenta a pagar por la estatización de YPF es un buen ejemplo). Como las inversiones no serán inmediatas, habría que incentivar a los usuarios a un consumo responsable de la energía.

"El Gobierno debería ver la manera para que el usuario sienta que debe reducir su consumo. Esto no necesariamente implica que aumente el precio de la energía, porque se puede cambiar el registro para que el usuario pueda hacer un seguimiento de lo que está gastando y tome conciencia. Pero sí es cierto que el esquema más efectivo es que la energía sea más cara", señaló a este columnista un empresario que conoce a fondo al sector.

Por lo pronto, habrá que esperar que bajen las temperaturas o que llegue el 31 de diciembre, cuando la demanda se irá dispersando desde el AMBA a todos los centros turísticos del país.


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El malhumor social no es gratuito. Según Mariel Fornoni, titular de Management & Fit la gestión del Gobierno cayó del 42 al 30% de aprobación entre noviembre y diciembre y la desaprobación subió del 47 al 58%. La presidenta pasó de un diferencial de imagen positivo del 10% a uno negativo del 10%.

En su última medición la consultora recogió que el ahora diputado nacional Sergio Massa sigue siendo el dirigente con mejor imagen del país, mientras que su par socialista Hermes Binner se ubica segundo y el gobernador Daniel Scioli, el único de ellos con una gestión a cargo, se ubica tercero.

Otro relevamiento de Raúl Aragón & Asociados, que midió intención de voto, mostró que el exintendente de Tigre obtendría el 30%, mientras que Scioli se ubicaría segundo con el 17% y Mauricio Macri tercero con el 13,3%. Jorge Capitanich, la fulgurante aparición del Gobierno, se ubica sexto con el 4,8%.

El jefe de Gabinete comenzó a sentir el trajín de la gestión kirchnerista. Su primer traspié fue el cruce con el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, en medio de la sublevación policial y los trágicos saqueos en esa provincia.

Luego, el saludable ejercicio diario de las conferencias de prensa lo hizo desdecirse sobre algunos temas. Esos vaivenes más que mostrar contradicciones propias, revelaron la dura pulseada que se vive puertas adentro de la Casa Rosada.

Uno de los puntos que mayor división causó en el seno del kirchnerismo es el del polémico ascenso del jefe del Ejército César Milani, aprobado en la última semana por el Senado.

"Milani debe resolver cosas muy importantes porque sino no se hubiera pagado ese costo político y a costa de críticas de organismos de derechos humanos", reconoció un encumbrado hombre del oficialismo. Aludía, con rodeos, a la potestad que tiene Milani sobre la sensible área de la inteligencia militar.



Fuente: NA.