La suerte de Lázaro Báez parece haber dado un giro negativo en los últimos tiempos y en varios sentidos. A las constantes revelaciones periodísticas que lo tienen a mal traer, se sumó hoy el allanamiento de sus oficinas porteñas de Austral Construcciones en el marco de una denuncia de lavado de dinero y evasión impositiva que iniciaron los diputados Elisa Carrió y Fernando Sánchez.
El procedimiento fue ordenado por el juez en lo penal tributario Javier López Biscayart, quien investiga una denuncia periodística contra el empresario K por la contratación de habitaciones de hoteles de la familia Kirchner.
Allí se configuraría el delito de evasión impositiva y lavado de dinero.
Ello se determinará luego de que se analicen las bolsas y cajas con documentación que fueron secuestradas por el juez López Biscayart, un magistrado de difícil manejo por parte de la Casa Rosada y que supo brillar en el expediente Skanska.
Este último dato, lleva a preguntarse: ¿Podrá zafar Báez de su desgracia judicial? Hay un dato sintomático a ese respecto: en los últimos tiempos, no ha habido funcionario del kirchnerismo que saliera a defenderlo.
Es más, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, tomó distancia de su denuncia contra los medios esta semana y se puso del lado del periodismo.
En momentos en los que el oficialismo se encuentra enfrascado en tapar agujeros cada vez más profundos, parece que nadie se estaría ocupando de la suerte del empresario K.
Si ha llegado su hora, solo el tiempo lo dirá. La justicia a veces es lenta, pero siempre llega.
Lázaro Báez en su peor momento
Este viernes, allanaron oficinas pertenecientes al empresario Lázaro Báez a raíz de una denuncia por lavado de dinero y evasión impositiva. Al mismo tiempo, ningún funcionario sale a defenderlo frente a las revelaciones casi diarias sobre sus negocios. ¿Llegó el fin del otrora empresario exitoso?