Hoja de ruta
Los pueblos, como es el mendocino, no quieren depender de liderazgos fuertes (la historia demuestra que siempre terminan en abusos de poder) sino de institucionalidad fuerte. Obviamente, los circunstanciales y pasajeros titulares de esas instituciones (públicas y privadas) deben honrarlas con su esfuerzo, imaginación, conocimientos, vocación de servicio, solidaridad con el destino común. De esto último hemos andado un poco flojos (Arturo Lafalla ex gobernador de Mendoza en una entrevista a MDZ el 17 de diciembre de 2010).
La definición de Lafalla rescatada del archivo de MDZ es una conclusión de una consulta que este medio digital le hizo como consecuencia uno de los encuentros del ciclo Pensando Mendoza que MDZ organizó en las últimas semanas de 2010. La consigna de aquel momento fue: ¿Por qué Mendoza ha decaído en su calidad provincial en el último siglo?
La mirada crítica es amplia sobre el colectivo mendocino que nos contiene a todos los que habitamos este territorio y el comentario del gobernador del periodo 1995-1999 es oportuno porque fue durante su mandato cuando el Estado provincial se convirtió (bajo la ola privatista donde se esgrimía que todo lo estatal era malo y así se justificaron las transferencia de los bancos oficiales y las concesiones de los servicios públicos). Fue durante ese periodo que se conformó la base estatal de cómo se encuentra hoy.
Este Estado maltrecho, agigantado y amorfo es administrado hoy por los descendientes políticos de Lafalla. Contando desde el mismo mandatario Paco Pérez hacia abajo, varios son los que deben reconocer la raíz lafallistas. Todos salidos del nido de la histórica línea Naranja que lideró José Octavio Bordón secundado por el mismo Lafalla y el otro ex gobernador Rodolfo Gabrielli.
Antes de Vendimia
El contexto histórico político y necesario será útil para describir lo que puede ocurrir en esta primera etapa del 2013, donde el gobernador intentará cerrar el capítulo de las paritarias de los empleados públicos mendocinos que comenzará mañana lunes con el Sute, el sindicato docente.
A propósito el viernes, cuando Paco inauguró un barrio para los maestros en Las Heras invitó a los docentes a "tener fe" para logar una buena paritaria. Lo hizo en respuesta a un desafío que le lanzó la maestra y negociadora paritaria Teresita Salinas.
Ahora bien, idea de Pérez es llegar antes de la Vendimia a cosechar acuerdos salariales que no dejen ventanas entreabiertas que lo pongan en riesgo de paros y presiones gremiales a mitad de año, cuando ya se esté desarrollando la campaña electoral.
Paco se armó de paciencia para encarar las discusiones salariales especialmente con los gremios más combativos como son ATE y Ampros, en el sector de la Salud, y los siempre difíciles maestros que por su volumen y la presión se hacen sentir por encima de la misma dirigencia sindical.
El gobernador sabe que el marco nacional también lo condiciona y los primeros arreglos nacionales le marcan el rumbo. También ha tomado sus propios recaudos estratégicos para enfrentar a los negociadores sindicales como la designación de Mauricio Guzmán su antiguo amigo y compañero de varias batallas.
Paco Pérez y Guzmán han compartido militancia política y han conformado las segundas líneas de algunas administraciones que les tocó en suerte. De hecho la última aventura política que compartieron fue trabajar en la intervención federal de Santiago del Estero mandada por Néstor Kirchner en 2004 junto al abogado penalista Pablo Cazabán.
Ahora Guzmán será el negociador paritario del gobierno de Paco para todas mesas de discusión con los gremios estatales. El entonces secretario privado de Lafalla y luego concejal de Godoy Cruz, tiene la misión de ser expeditivo y conciliador con los sindicatos.
La idea que surge del Cuarto Piso del Palacio de Gobierno es que hay piso y techo impuesto por la misma realidad, que a la vez, es la que se construye en base a la proyección inflacionaria que el kirchnerismo niega pero que acepta en silencio las mismas mesas paritarias.
El problema que se ve a priori es la estrechez que hay en los cálculos oficiales entre el piso y el techo que el mismo gobierno estima para enfrentar esta serie de negociaciones salariales. Este margen va del 20 al 25 por ciento de acuerdo a la proyección inflacionaria.
El mínimo no imponible
Y e otro factor que el mismo Paco no deja de contemplar pero que no lo menciona para no alterar la paz con la Casa Rosada es la suba del mínimo no imponible para la aplicación del impuesto a las Ganancias, uno de los reclamos de las centrales gremiales, oficialistas y opositoras. Aunque el gobernador cree que esta modificación se dará y será sin duda una de las variables que incidirá en las mesas negociadoras.
La semana cerró con esta pregunta para el gobernador: "Se está estableciendo del 27 al 30% como piso para estas paritarias, ¿qué tiene para decir al respecto?"
"Es un punto a tener en cuenta que afecta sin duda a los bolsillos de los mendocinos. Pero hay que tener en cuenta otras cosas y verlo sector por sector. No es lo mismo los trabajadores judiciales, docentes, trabajadores de la salud y trabajadores de la Administración porque cada uno tiene sus ítems y acuerdos paritarios e incentivos. El porcentaje que uno acuerde impacta de manera importante también. El acuerdo del año pasado impactó en más de 800 millones de pesos en el presupuesto para el sector docente, estamos hablando de más de 54 mil trabajadores de la educación sobre un total de 80 mil del Estado", respondió el gobernador rodeado de maestros.
Se nota que el jefe de Estado no está dispuesto a ceder terreno de antemano. Por eso recuerda un dicho de Lafalla, uno de sus padres políticos: "No gobierno para los empleados estatales sino para todos los mendocinos". Frase grandilocuente pero justificadora para el debate público que se repite cada año y que en la última negociación de 2012 dejó al gobernador en aparente situación de debilidad al conceder una fuerte suba salarial, en particular a los sectores de la Salud. Un incremento que rondó en el 40 ciento.
Con ese antecedente es que Pérez ahora se muestra amarrete, por lo menos desde lo declarativo. Para eso es que se guarda un argumento fuerte sobre el Presupuesto provincial 2013 que los mismos funcionarios de Hacienda lo califican de "deficitario". A esa "realidad" se refieren los técnicos oficiales cuando hablan de la certeza que acota a la próxima negociación.
Las previsiones de los gremios
Dado este panorama, el gobierno provincial reconoce silenciosamente que su negociación está atada al destino mínimo no imponible de Ganancias. De hecho no se alarma que ATE y Ampros piensen en un pedido global de un 34 por ciento sino se mueve ese tope.
De acuerdo a los informantes sindicales, estiman que Raquel Blas (ATE) junto Isabel Del Póppolo (Ampros) irán por un promedio del 26 por ciento de recomposición más un salario extra para compensar la afectación del impuesto a las Ganancias.
Hay que tener en cuenta que los petroleros privados de Río Negro acordaron un 26,5 por ciento de recomposición salarial y que los bancarios cerraron por un aumento trimestral del 25 por ciento dejando abierto el debate para el resto del año. Justamente esto es lo que no quiere el Ejecutivo nacional que puede no llegar a homologar este acuerdo de los bancarios liderados por el mendocino Sergio Palazzo.
Por lo tanto la Nación no quiere acuerdos desdoblados a lo largo del año, no porque no sepa de la incidencia de la inflación prevista en el poder adquisitivo de los trabajadores sino porque no quiere exponerse en una refriega en un año de elecciones. En ese cuadro también se inscribe Paco. Por eso, insisten los comentaristas oficialistas, no se descarta que el cierre definitivo de los acuerdos salariales quede supeditado a la definición que la presidenta Cristina Fernández determine sobre este asunto. La expectativa instalada es que la mandataria moverá hacia arriba el tope de aplicación de Ganancias para descomprimir un reclamo que cada vez gana más adhesiones.
Espiando al futuro
Los gremios estatales más combativos suponen una discusión fuerte desde el plano político aunque no desde lo porcentual ya que los acuerdos nacionales que enmarcan este proceso han terminado cerrando en un promedio de 25 por ciento.
En el caso de ATE, encabezada por la picante Blas, advierte que la negociación puede ensuciarse con el surgimiento de casos judiciales en su contra que buscan socavar el ánimo y la imagen pública de la dirigente sindical.
Mirando al futuro es evidente cómo las negociaciones salariales cobran cada vez más importancia entre la población, lo que denota la incidencia de la inflación creciente en el interés público y del crecimiento desmesurado, exponencial y sin planificación seria del personal estatal.
No son observaciones menores porque de continuar esta tendencia histórica podríamos caer en el absurdo de terminar votando una especie de tenedor de libros que sólo se dedique a discutir los sueldos de los empleados públicos.