A principios de julio, se presentó un proyecto en el Congreso de la Nación para que Juana Azurduy reemplazara a Julio Argentino Roca en los billetes de cien pesos. Parece que Evita ganó, si bien el ex presidente seguirá siendo la cara del billete con más valor del mercado argentino.
El hecho de que Eva Perón, con todas sus connotaciones políticas, sea la primera mujer en aparecer en los billetes evidencia qué tanto ha sido relegada la figura femenina de la historia argentina, de forma simbólica y práctica.
Más allá de las reivindicaciones políticas y legales de la mujer y el lugar ganado en puestos de poder de las instituciones, no haber logrado ilustrar la materialización de la riqueza era otro campo relegado, que se ganó esta semana. Pero sólo parcialmente, porque si bien la reivindicación del género fue el objetivo de la impresión de billetes, junto al homenaje a Eva Perón por los 60 años de su muerte, la figura de Juana Azurduy como la cara del billete de cien pesos quedó opacada.
La ex diputada nacional Cecilia Merchán, referente de la corriente política y social La Colectiva, quién presentó el proyecto, afirmó que la idea es “sacar a Roca de algunos lugares públicos, al demostrar el papel de la sociedad rural en la conquista del desierto, y la fundamentación de porqué esa campaña fue considerada genocidio”.
Queda claro que el papel político de Eva Perón se considera más relevante por su vinculación con la historia argentina más reciente, sobre todo durante una gestión peronista, sin embargo Juana Azurduy es para muchos, y desde hace mucho, un pilar de la lucha política feminista de Argentina y Bolivia.
La campaña que se llevó a cabo para instaurar la cara de la Tenienta Coronela desde el Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres recuerda a Azurduy como una mujer que, “con gran audacia y compromiso con el futuro, se puso al frente de una lucha desigual, como fue la guerra independentista de nuestro territorio americano. Llegó a conseguir el título de Teniente Coronela de la mano del General Manuel Belgrano, no por azar de la vida, sino, muy por el contrario, por su valentía, tesón y lucha, hacía lo que creía justo, como era la libertad para los pueblos de América del dominio extranjero”.
Puede parecer trivial el reclamo de que los billetes lleven mujeres históricas y se puede alegar que la lucha de género debe enfrascarse en cuestiones prácticas más urgentes. Sin embargo, el hecho de que poco se haya discutido públicamente al respecto demuestra que a nivel simbólico, las mujeres siguen siendo relegadas. Y si esto ocurre, la igualdad, el reconocimiento, y la legitimidad política pende de un hilo, porque el símbolo es tan constructor de la realidad como la práctica.