Al revés de otros momentos o etapas de nuestra vida política más o menos reciente, hoy la escena es muy previsible y nadie debería llamarse a sorpresa. Si es por eso, no hay dudas. La incertidumbre, en todo caso, es si la mayoría de la sociedad puede quedar presa del ataque de pánico que promueven los archiconocidos actores en juego.
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