El vicepresidente en su laberinto

La clave del “vodevil” por el caso de la ex Ciccone sigue siendo si existe forma de probar que Amado Boudou y Alejandro Vanderbroele han tenido negocios en común.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

La clave del “vodevil” por el caso de la ex Ciccone sigue siendo si existe forma de probar que Amado Boudou y Alejandro Vanderbroele han tenido negocios en común. La "conferencia de prensa" sin preguntas que ofreció hoy el vicepresidente no estaba dirigida a arrojar luz sobre este tema, que la prensa detectó como sustancial en el cuestionamiento del funcionario. Si no existe modo de probar esto el daño ya hecho a Boudou es político, pero no será judicial y definitivo. De cualquier modo, la ofensiva apunta a demostrar que un incondicional de la Presidente no es trigo limpio y eso dinamitaría la credibilidad que Cristina todavía conserva.

Naturalmente, la búsqueda del vínculo entre ambos es el objetivo central de todos quienes están investigando el caso, en particular del juez Daniel Rafecas, aunque resulta para algunos sintomático que el magistrado haya levantado tanto su perfil en los últimos días, con una entrevista al diario “Perfil” incluída, lo que daría pie a una recusación. ¿Terminará esta causa esterilizada en otro juzgado más osado en cuestiones políticas como el de Norberto Oyarbide? No es imposible.

Como si estuviera ciego, entre tantos palazos al aire que dio Boudou denunció que Rafecas se enviaba mensajes de texto con el conductor Gustavo Sylvestre. Más allá de lo repudiable que sería que disponga de información de inteligencia a su servicio, resulta contradictorio con su denuncia contra la mafia de Héctor Magnetto, el grupo Clarín y los diarios La Nación y Perfil. Sylvestre pasó de TN a América TV cuando se hacía insostenible su permanencia en el Grupo Clarín y el grupo de Daniel Vila y José Luis Manzano había cruzado de vereda para abrazarse al oficialismo. La esposa del locutor cumplía funciones muy cerca de la Presidente en la Casa Rosada. Con su salto a América TV y Radio La Red Sylvestre “ordenó” su trabajo y sus relaciones políticas. Todo esto no quita que el conductor mantenga un trato directo con el juez, como tantos otros comunicadores, pero no lo convierte en integrante de peso de la conspiración mayor.

La pregunta que debe hacerse es quiénes son las fuentes de Clarín y su red dentro del Gobierno, que existen y siguen activas. Las declaraciones de Ricardo Echegaray, Florencio Randazzo y Aníbal Fernández muestran que, aún respetando la decisión de la Presidente de elegir a Boudou como su segundo en la fórmula, no están dispuestos a acompañar al vicepresidente hasta dentro del cementerio.

A la vez, la pregunta que se hacen propios y extraños es qué hará Cristina Kirchner. En medio de una tormenta el kirchnerismo nunca entregó un soldado, salvo que fuera de segunda o tercera línea (Ulloa y Madaro en el caso Skanska, por ejemplo). Pero el vicepresidente no resistiría una revelación que lo acercara más a Vandenbroele o a algún otro personaje oscuro de la trama por la ex Ciccone. ¿Existe un "plan B"?

Boudou lució tenso en la rueda de prensa que ofreció, en la que previsiblemente no permitió preguntas. En el recinto había periodistas de Clarín y La Nación preparados para pedirle explicaciones incómodas. Sus asesores políticos y mediáticos le aconsejaron que diera su discurso y se fuera. Pero el funcionario se mostró errático y lanzó acusaciones de todo tipo, algunas temerarias y otras dirigidas incluso al frente interno en el Gobierno, en el que sabe que tiene fisuras.

Lo que está claro es que Boudou no era un ministro de Economía prolijo y sin relaciones empresarias, el perfil adecuado para una Presidente que hace tiempo advirtió a sus más cercanos que no haría nada para salvar a quien no pudiera defenderse de una investigación judicial y cortó lazos con funcionarios y empresarios que conducían a un modo de gestión distinto al de ella, el de su fallecido esposo, Néstor Kirchner.