El pecado de desconocer al amigo

¿Qué hará la presidenta ahora que se conoce públicamente que Boudou y Vandenbroele se conocían? El videpresidente está en su peor momento y ahora que la Justicia develó el misterio hay que esperar que la investigación avance y que se produzca el gesto político de Cristina, más allá de lo que diga Boudou.

Alejandro Vandenbroele, acusado de ser el testaferro de Amado Boudou, pagó por lo menos un mes las expensas del departamento propiedad del vicepresidente de la Nación que fue allanado ayer por la Justicia. El fiscal Carlos Rívolo, que investiga a Boudou por negociaciones incompatibles con la función pública, incautó el pago de expensas realizado por Vandenbroele y también un intercambio de mails entre la administración del edificio y el hombre que preside el fondo de inversión que se quedó con Ciccone Calcográfica.

Este es el resumen del caso que presenta Clarín y que se cierra sobre la figura del vicepresidente de la Nación. Más allá del enfrentamiento que el grupo multimediático que lidera Ernestina Herrera mantiene con el Gobierno central, la documentación que relaciona a Amado Boudou con su supuesto testaferro Alejandro Vandenbroele tiene poder de impacto por sí.

El avance de la investigación ha llamado la atención de los observadores pero tiene un peso específico propio, dado que las pruebas ahora sí señalan a los dos protagonistas de esta historia con un vínculo muy estrecho. "Nadie paga por otro las expensas de un departamento. A no ser que sea un familiar o un amigo", comentaron desde Buenos Aires los periodistas porteños que no salen de su asombro por la prueba recogida por el fiscal.

Las fuentes judiciales remarcaron que el material consolida la teoría que apunta a Boudou y sus gestiones a favor de Ciccone. O sea, Boudou conocía a Vandenbroele. Y el empresario en cuestión a partir de julio de 2011 comenzó a dirigir la Compañía de Valores Sudamerica, la imprenta que va a imprimir billetes de 100 pesos.

Hasta ahora, Boudou negó conocer a Vandenbroele. Lo mismo hizo el abogado a cargo de Ciccone, pero pagaba las expensas de su departamento y además era el contacto permanente con la administración del edificio. 

Mirá cómo se defendía Boudou antes del allanamiento a su departamento. Sus arguementos son de contenido político pero sin ninguna especificación del caso e introduciendo el caso en la guerra de los multimedios con el kirchnerismo.


Ahora se sabe que Boudou es el dueño del departamento 3 del piso 25 de Juana Manso 740, y Vandenbroele pagaba las expensas y mantenía en buenas condiciones ese inmueble.

Las expensas fueron pagadas en el Banco Santander Río por Vandenbroele y eso está certificado por el recibo donde se identificó al pagador.



El hallazgo judicial abre interrogantes para la Casa Rosada. Es un caso típico de la acción judicial que condiciona el discurso político oficial.

¿Qué hara Cristina ahora que se conoce públicamente esta conexión? La presidenta no debe sentirse nada bien después del "rafecazo" ¿El poder K socavará la imagen de Boudou a la larga o lo sostendrá? La secuencia de acciones se sucederán durante el día. Y lo peor para el Gobierno es que se encuentra en medio de la escena sin tener mucho margen. 

Hasta chanzas de mal gusto debe soportar la presidenta, como la que circula por los pasillos del Congreso. Señalan que con este caso hubo un cambio sustancial en la política kirchnerista: "Hasta ahora se hacía política para beneficiar a amigos pero con Boudou se pasó a hacer política con amigotes".

Por eso será importante lo que diga el vicepresidente ahora en su defensa. Pero más importante será qué gestó tendrá la presidenta con él. El problema es que durante su primer mandato se le quejó cada día a Néstor Kirchner por el vicepresidente que le había elegido (Julio Cobos), pero en este caso fue ella quien seleccionó a su compañero de fórmula. Veremos.