En su exposición ante la Asamblea Legislativa, Cristina Kirchner omitió referirse al problema que más la afecta: la delicada situación de las cuentas públicas. Logró hablar casi tres horas y media sin detenerse jamás en ese drama. No hizo falta. Su anuncio más relevante fue que reformará la Carta Orgánica del Banco Central para eliminar la categoría "reservas de libre disponibilidad", de tal manera que esa institución aumente el financiamiento de los gastos corrientes del Estado o, dicho con mayor elegancia, "garantice la estabilidad fiscal". La Presidenta espera pagar así la cuenta cada vez más abultada de las importaciones de combustibles, consecuencia de la desacertada política energética. Es la otra espada de Damocles que oscila sobre su cabeza, como reconoció ayer.
La opinión de Pagni, haciendo clic aquí.