- Si me preguntas a mí ¿sabes qué haría yo?, saco la reelección (del gobernador), echo mano a la reforma del 2001, reformo la Constitución y me quedo con el bronce. ¿Sabés lo que es eso...? Es ser el gobernador que después de cien años reformó la Constitución...
- Bueno, Paco Pérez dijo que quería quedar en la historia con la reforma de la Constitución...
- Hay gente no muy buena que también está en la historia. Esto es otra cosa. Es el bronce, el bronce... ¿entendés?
Este es el pensamiento de un intendente del PJ, unos días después de que se conociera que en el oficialismo querían resucitar la reforma del 2001 (que se hizo durante el gobierno de Roberto Iglesias) para poder poner en marcha los cambios en la Carta Magna que Pérez anunció el día de asunción, reafirmó en su discurso del 1 de Mayo y finalmente en octubre envió a la Legislatura.
La idea de cambiar 80 puntos en la Constitución –con reelección incluida–, fue la gran apuesta de Pérez que cosechó, desde su inicio polémica y críticas. Aunque también apoyo de un puñado de radicales, los que le responde al ex gobernador Roberto Iglesias, que tuvo premios por levantar la bandera de respaldo a los cambios a la Constitución.
La UCR (presidida por Alfredo Cornejo), principalmente y el PD hicieron fila para oponerse a la reforma constitucional y las declaraciones cargadas de dardos fueron de uno y de otro lado.
El 5 de octubre, el Gobierno subió a las redes sociales un video en donde Pérez explicaba por qué quería reformar la Constitución "Quiero hacer una reforma a la mendocina. Que nos refleje, que sea de avanzada y que a la vez nos dé estabilidad", explicó Pérez en ese video. Y pretendió dejar en claro que "esta no es la reforma de un partido político".
En tanto, en un congreso en Rivadavia –el 13 de octubre–, la UCR firmó un documento para dejar en claro su No a la reforma constitucional.
El señor Simón, ese que sembró la sospecha de compra de voluntades
Los radicales (que están en las filas de Cornejo) fueron los primeros que alzaron la voz en contra de la reforma. "No hay clima", dijeron una y otra vez. Además de criticar el punto de la reelección.
En medio del enfrentamiento, el senador Guillermo Simón (UCR) fue noticia y generó un ruido tal dentro de su partido que su accionar fue usado como ejemplo de que la reforma constitucional tenía "cosas raras".
"Paco Pérez está intentando comprar voluntades en el radicalismo", disparó Cornejo en una conferencia de prensa con intendentes, legisladores nacionales y provinciales. Y señaló el sorpresivo cambio de opinión de Simón que primero estaba del lado opositor y después se mostró abierto al debate por la reforma de la Constitución. "Pregunten a Pérez. Pregunten a Ciurca. Ciurca fue la última persona con la que Simón habló antes de cambiar de opinión", dijo Cornejo.
Esto, después de que le llegara una carta de Simón en donde le informaba que estaba dispuesto a dar el debate en torno a la reforma. Eso sí, mandó la carta y se borró. Después dijo que lo hizo porque estaban armando otro bloque dentro de los radicales del Senado, denominado Arturo Illia, que preside Milagros Suárez y que además integran Daniel Vilches y Abel José.
La ruptura del bloque radical es lo que dejó en evidencia que Pérez quería la reforma constitucional de cualquier modo.
Julio Cobos, un nombre que molesta en la Casa de Gobierno
"Si Cobos no estuviera, todo sería más fácil. Con los otros radicales (los que están en la Legislatura y Cornejo) se puede discutir, el problema es Cobos". La expresión de sinceridad brutal salió desde la Casa de Gobierno justo en el momento en donde más caliente estaba el enfrentamiento entre el PJ y los radicales.
Desde la Legislatura, tanto los radicales del Senado como de Diputados, a diario se encargan de ir en contra de la reforma y hasta aseguran que el proyecto, para ellos, está enterrado.
Pero en el mismo lugar de crítica hacia la reforma, está Cobos, un nombre que en el Ejecutivo les cuesta digerir.
Es que Cobos no es cualquier enemigo. Es quien hace unos meses avisó que iba a ser candidato a diputado nacional porque según él "la gente" le pedía que volviera. Y las encuestas lo marcan como el mejor posicionado para dar la pelea hacia el Congreso.
Cobos se convirtió en el enemigo público del kirchnerismo luego de que llegó al Gobierno nacional como compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner en 2007 y que al año siguiente se convirtió en el centro de la escena por votar en contra del proyecto de retenciones al agro.
"Traidor", fue lo menos que le dijeron los kirchneristas al ex vicepresidente, ese al que la UCR había echado por irse con Cristina, y que después recibió con los brazos abiertos.
Cobos también es el que acusó al Gobierno de extorsionar a los jefes ctomunales radicales por no apoyar la reforma. "El Gobierno pretende conquistar voluntades presionando a los intendentes. Hay extorsión directa. Son presiones por planes de gobierno o cosas que le tocan a las comunas", manifestó Cobos en medio de un encuentro sobre órganos de control en la Legislatura que organizó la senadora nacional, Laura Montero.
La declaración de Cobos cayó como un balde de agua fría en el Ejecutivo que inmediatamente organizó una reunión con los intendentes Ricardo Mansur (Rivadavia) Gustavo Pinto (La Paz) y Mario Abed (Junín).
Después, Paco Pérez le contestó a Cobos por sus dichos. "Está fuera de la realidad política, cotidiana y territorial" y dio por cerrado el tema.
El ex vicepresidente además recibió dardos en el Senado. Cobos mandó dos proyectos para reformar la Constitución y acusó al que se pusiera en contra de defender privilegios y nosotros lo acompañamos. El Cobos de hace seis, siete años, debería preguntarle al Cobos de ahora qué privilegios está queriendo defender, qué reformas no quiere encarar, qué debate le quiere negar a la sociedad y por qué”. Esto lo dijo Fernando Simón, el senador peronista encargado de pelear a rajatabla con quien se oponga a la reforma que impulsa Paco Pérez.
Iglesias, el socio premiado
El ex gobernador Roberto Iglesias es uno de los dirigentes radicales que se ha mostrado a favor de la reforma constitucional –el otro es el intendente de Capital, Víctor Fayad–.
En medio de su férreo apoyo a los cambios en la Carta Magna (y que los hace saber cada vez que puede), el ex mandatario provincial logró que dos hombres de sus filas sean elegido por Pérez para ocupar cargos en el Gobierno. Uno es Eduardo Cicchitti, el ex jefe comunal de Capital que hoy ocupa un lugar en la Inspección General de Seguridad. El otro es Jorge Mastrascusa que llegó al Epre, elegido por Pérez y avalado por el Senado.
Así como Iglesias dice una y otra vez que respalda la reforma constitucional, también se encarga de repetir que no ha habido cambios de favores para apoyar los cambios en la Constitución.
Fayad es otro radical que apoya la reforma y en pos de eso, cada vez que tiene oportunidad fustiga a Cornejo y a Cobos por la resistencia a la reforma constitucional. Además de avalar la toma del comité de la UCR.
"Voy a dejar la vida por este cambio"
El 9 de diciembre de 2011, Paco Pérez llegó al Palacio gubernamental y entre sus anuncios más importantes, dijo que quería reformar la Constitución. Lo reafirmó en su mensaje ante la Asamblea Legislativa el 1 de mayo.
"No me van a ver durmiendo la siesta, no me van a ver un minuto quieto. Voy a dejar la vida por este cambio institucional que necesita Mendoza para estar a la altura de la Argentina y del proyecto nacional de Cristina Fernández de Kirchner", puntualizó Pérez en el congreso del PJ en octubre en San Martín.
Así dejó en claro su pelea por lograr ese lugar destacado para ser recordado como el gobernador que cambió la Carta Magna luego de cien años.