El empresario Daniel Caroglio despliega el plano sobre la mesa y explica su visión a futuro. Con el barrio que quiere construir sobre calle Terrada, asegura que dará trabajo de manera indirecta a mucha gente que vive en Luján y que además contribuirá con la urbanización solicitada por el municipio. Pero las trabas burocrácticas que encontró en el Concejo Deliberante han espantado a los inversores del proyecto inmobiliario valuado en 8 millones de pesos.
El caso en cuestión sirve de ejemplo cómo se manejan los procesos administrativos sobre las inversiones inmobiliarias en los departamentos donde se está produciendo un boom constructor, como es el caso de Luján de Cuyo.
Esta crónica pone acento en los tiempos que corren tanto un posible inversor, el constructor y el organismo estatal. En esa instancia se notan las tensiones y las sospechas que se tejen en un presunto atraso del trámite burocrático cuando hay en juego 8 millones de pesos.
Caroglio lleva veinte años en el rubro, cuando se inició con La Candelaria Country, un barrio privado ubicado en la zona de Perdriel. Ahora planea construir un barrio sobre calle Terrada, entre Azcuénaga y Anchorena, La Candelaria Valley - destinado a clase media con un sueldo familiar entre 8 y 15 mil pesos mensuales-, y para ello fue logrando la factibilidad de las empresas de servicios -Edemsa y Ecogas- como los correspondientes permisos en la Municipalidad de Luján de Cuyo.
Desde el municipio que dirige Carlos López Puelles le pidieron a Caroglio concretamente dos cosas: una planta de agua potable, cuya inversión le costará al empresario casi un millón y medio de pesos. Además, que colaborara con el asfaltado sobre Terrada.
A ese punto, el empresario inmobiliario ya había solicitado una excepción en agosto pasado a la ordenanza de zonificación: reducir los lotes de 500 a 350 metros cuadrados para el tipo de barrio propuesto -residencial mixta-. Frente al terreno de La Candelaria Valley se encuentra un barrio planificado por la firma Natania, que también cuenta con una excepción, puesto que los terrenos son de 200 metros cuadrados.
El proyecto venía con viento en popa y contaba con la aquiescencia del intendente López Puelles. Sin embargo, el empresario comenzó a ver cómo en la comisión de obras públicas del Concejo Deliberante comenzaron a cajonearlo. Según Caroglio, los ediles le aseguraban que estaba a punto de ser aprobado, pero la sanción no llegaba.
Caroglio entonces vio cómo el principal inversor se le caía debido a las demoras en el Concejo Deliberante. Se trata de un italiano, Franceso Labornuovo que estaba convencido de apostar a una inversión segura en un proyecto inmobiliario.
"Me sentí con una decepción, porque el empresario está para avanzar, para mirar el horizonte", indicó y dejó en claro que no entiende por qué se produce la demora de los concejales lujaninos.
No obstante, se cuido en destacar que siempre encontró buena recepción en dos ediles: el radical Silverio Gatica y el demócrata Amado Mafauad.
Así, el empresario constructor se encontró con la posibilidad de que su nuevo emprendimiento comenzara a desmoronarse, principalmente por la falta de inversores.
"No hay nada oculto, tenemos nuestros tiempos"
El presidente del Concejo Deliberante, Eduardo Pérez, salió al cruce de las afirmaciones del empresario y aseguró que tendrán que modificar una ordenanza -la de zonificación- para permitir el proyecto inmobiliario.
Pérez se mostró molesto por el "apuro" de Caroglio y porque éste ha puesto "mantos de sospecha" sobre la actuación de los ediles a raíz del cajoneo del expediente.
"Que llame a los medios por esto, no hay nada escondido. Quiere poner sospechas de algo que tratamos con seriedad", retrucó el jefe del Concejo.
Pérez aclaró que los ediles están enfrascados actualmente en el tratamiento del Presupuesto 2013 y la modificación de las tasas municipales, las leyes que motorizan el funcionamiento de la comuna dirigida por Carlos López Puelles. Y que le indicaron a Caroglio que recién en febrero, tras el receso legislativo, se abocarán a modificar la ordenanza de zonificación que permitirá el proyecto inmobiliario sobre calle Terrada.
Pérez defendió la labor del Concejo explicando que el empresario pidió dos excepciones y que el apuro podría traer complicaciones futuras.
"Le hemos dicho que tenemos pensado la modificación de la ordenanza, pero no de la excepción. Los tiempos de él no son los nuestros", expresó Pérez.
Sucede que la zona donde está proyectado el emprendimiento es una zona industrial y Pérez recordó como ejemplo lo sucedido con Buenos Vecinos, donde los residentes de ese barrio se quejaron ante el municipio por los ruidos molestos ocasionados al estar enclavado en una zona de fábricas.
"Queremos que vengan las inversiones, pero nos piden cosas y después los responsables somos nosotros", remató.